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Descubren preocupante efecto del uso de pantallas de niños

Aunque no se pueden eliminar por completo de la vida cotidiana, los investigadores recomendaron que los niños no usen pantallas para mantener la calma.

"Usar dispositivos móviles para calmar a los niños puede parecer una herramienta temporal e inofensiva para reducir el estrés, pero puede haber consecuencias a largo plazo si se trata de una estrategia habitual", aseguró la pediatra Jenny Radesky, de la Universidad de Michigan (USA), autora de un nuevo estudio sobre los efectos de las pantallas en los más pequeños.

El equipo de Radesky analizó la forma en que se usaban los dispositivos para calmar a niños de entre 3 y 5 años. El estudio involucró a 422 padres y la misma cantidad de menores y se llevó a cabo antes de la pandemia de COVID-19.

En efecto, encontraron que un mayor uso de pantallas como mecanismos calmantes estaba relacionado con una mayor reactividad emocional o desregulación luego de varios meses. Por ejemplo, cambios rápidos de estado de ánimo y una mayor impulsividad.

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La asociación fue más fuerte en aquellos niños que ya tenían signos de hiperactividad, impulsividad y un temperamento fuerte. Se estima que los dispositivos evitan el desarrollo de sus propios métodos de regulación de emociones.

Los investigadores advirtieron que los resultados no quitan que el uso con moderación sea útil y reconocen que no se pueden eliminar por completo de la vida cotidiana, pero recomiendan no usar pantallas como forma principal o frecuente de mantener la calma.

"El hábito de usar dispositivos para controlar el comportamiento difícil se fortalece con el tiempo a medida que las demandas de los medios de comunicación de los niños también se fortalecen. Cuanto más a menudo se usan los dispositivos, menos practican los niños y sus padres usar otras estrategias de afrontamiento", dijo Radesky.

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Opciones que reemplazan las pantallas

La autora sugirió otras opciones para calmar a los niños, tales como:

  • Experiencias sensoriales: escuchar música, aplastar masilla con las manos o saltar en un trampolín.
  • Nombrar emociones para ayudar a comprenderlas.
  • Codificar las emociones con colores puede ayudar a los niños a aprender, identificar y comprender sus estados de ánimo y comunicar fácilmente cómo se sienten.
  • Ofrecer comportamientos de reemplazo, como golpear una almohada, en lugar de golpear a otra persona.

Es importante enseñar estas opciones antes de que ocurran rabietas, dijeron los investigadores. “Todas estas soluciones ayudan a los niños a entenderse mejor a sí mismos y sentirse más competentes en el manejo de sus sentimientos", señaló Radesky.

"Se necesita repetición por parte de un cuidador que también debe tratar de mantener la calma y no reaccionar de forma exagerada a las emociones del niño, pero ayuda a desarrollar habilidades de regulación de emociones que duran toda la vida", enfatizó.

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El estudio fue publicado en la revista JAMA Pediatrics.

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