Lo primero que llamó la atención de las investigadores fue cuán grande eran los clítoris.
Su forma es similar a la humana, aunque en el caso de las delfines hembra no existen los bulbos vestibulares que se unen por debajo de la vagina y rodean su entrada y su tercio inferior.
Al igual que el clítoris humano, el de las delfines hembra está compuesto en gran parte por tejido eréctil, repleto de vasos sanguíneos que les permiten hincharse. También están llenos de terminaciones nerviosas, lo que indica que el órgano es muy sensible, explicó Brennan, según InsideScience.
La principal diferencia entre el clítoris delfín y el clítoris humano que hallaron es la localización.
La punta del clítoris de las delfines hembra está ubicado más abajo que el de la mujer, justo en la entrada vaginal.
"Por lo que esencialmente, no hay manera de que la copulación podría suceder entre los delfines sin estimulación del clítoris", explicó Brennan.
El placer sexual de los animales es un tema que no ha sido suficientemente estudiado, agregó Brennan. Pero muchos vertebrados tienen clítoris, y se sabe que las ratas y algunos primates experimentan orgasmos.
Sobre los delfines, se sabe que son criaturas extremadamente sexuales. A pesar de que las delfines hembra solamente son fértiles unos pocos días cada 2 o 3 años, se aparean todo el año, lo que sugiere que la copulación tiene otros propósitos adicionales a la procreación.
Por otro lado, a menudo parece que los delfines machos fuerzan a las hembras a tener sexo, por lo que es difícil saber lo que una hembra desea en una situación de apareamiento. Y es imposible demostrar el placer sexual a partir de la observación anatómica, agrega Orbach, así como muy difícil medir signos de un orgasmo en un delfín.
Sin embargo, ella cree que es sensato asumir que el clítoris de las delfines hembra funciona de la manera imaginable. "Están probablemente funcionando en proveer algún tipo de placer a la deflín hembra", dijo Brennan.