El loro gigante vivió en un bosque subtropical rico y diverso con muchas especies de palmeras y laureles que "sin duda proporcionaba una rica variedad de fruta importante en la dieta del Heracles y otros loros y palomas con las que convivía", dijo Suzanne Hand, también miembro del grupo de la UNSW.
Este yacimiento es conocido por contener fósiles de aves de ese periodo. Los científicos afirman que cada año descubren nuevas especies a través de restos que se encuentran en el lugar.
Los fósiles hallados, catalogados en las colecciones del Museo de Nueva Zelanda Te Papa Tongarewa, son partes de las patas izquierda y derecha. Se compararon con una amplia gama de esqueletos de aves en la colección del Museo del Sur de Australia y con imágenes en el sitio web del Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian para la colección de aves.