“A pesar de ser mandatorio, el estudio de la infección en mujeres gestantes y de sus hijos para descartar infección pocos niños son diagnosticados y menos reciben tratamiento”, lamenta un comunicado de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).
- ¿Por qué crees que las cifras de Chagas siguen siendo tan altas?
“Aunque hubo muchos avances en la ciencia en los últimos 20 años, sin duda es una enfermedad desatendida que afecta a un porcentaje todavía grande de Latinoamérica, donde es endémica. También tiene connotaciones socioculturales importantes y es un trabajo que todavía necesitamos atender”, dijo Romina Barrozo, doctora en Ciencias Biológicas e investigadora principal del CONICET desde 2010.
Junto al equipo que lidera, el Grupo de Neuroetología de Insectos Vectores del Instituto de Biodiversidad, Biología Experimental y Aplicada (IBBEA, CONICET–UBA), Barrozo demostró que la vinchuca Rhodnius prolixus, transmisora de la enfermedad de Chagas, evita alimentarse si el sustrato donde intenta picar tiene altos niveles de sal, es decir, la piel. Su trabajo fue publicado en iScience en junio pasado.
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Dr. Romina B. Barrozo. [Imagen: Diana Martinez Llaser]
En la búsqueda de un repelente
El exceso o la escasez de sal es peligrosa para la salud, tanto en animales no humanos como en las personas. “En la mayoría de los animales estudiados hasta ahora, la evaluación de la concentración de sal impulsa respuestas conductuales de aceptación o evitación. Por ejemplo, un nivel bajo de sal provoca la alimentación y la oviposición de los insectos, mientras que un nivel alto de sal promueve la evitación de la alimentación y previene la puesta de huevos”, explica el trabajo de los investigadores del CONICET.
El principal hallazgo del equipo es haber descrito el comportamiento de la vinchuca con sus respectivos fundamentos fisiológicos y moleculares, lo que sienta las bases para el desarrollo de repelentes.
“Los seres humanos tenemos 5 modalidades gustativas: dulce, ácido, salado, umami, amargo. Las vinchucas también tienen un sistema gustativo y nosotros encontramos que pueden percibir la sal, junto a los efectos que esto provoca en su comportamiento”, explicó Barrozo, que también recibió su título posdoctoral en el Institut de Recherche sur la Biologie de l'Insect y el Institut National de la Recherche Agronomique, en Francia.
- ¿Cómo reaccionan a la sal las vinchucas?
“Cuando comemos algo muy dulce, muy salado o muy amargo, nuestra primera reacción es de rechazo. En los insectos pasa lo mismo. En nuestro trabajo vimos que hay neuronas que están en sus antenas que desencadenan un comportamiento aversivo cuando las vinchucas tocan una superficie salada. Esto quiere decir que no pican ni se alimentan”.
- ¿Podría entonces ser un repelente?
“Los repelentes existentes tienen como blanco el sistema olfativo, como el Off por ejemplo. En ese caso prevenimos que los insectos se nos acerquen porque huelen y se espantan. Pero hay muchos insectos que sobrepasan esta barrera y pueden posarse sobre la piel del hospedador. Esta segunda barrera protectora es la que nos interesa estudiar a nosotros para desarrollar repelentes gustativos que se puedan poner sobre la ropa o piel y prevenir las picaduras. Pero esta es una idea a desarrollar a largo plazo”.
- ¿Cuáles son los próximos pasos del equipo?
“En realidad, para nosotros es un continuo dentro de una línea de investigación. Uno de los objetivos es justamente estudiar el efecto de distintas moléculas que desencadenan comportamientos. Es decir, aquellas que producen un comportamiento aversivo y anti apetitivo para que los insectos no piquen y no se alimenten. El fin último es desarrollar repelentes de origen natural, amigables con el medioambiente y de bajo costo”.
Enfermedad de Chagas
Las vinchucas pican y depositan en la piel su excremento. Cuando la persona tiene una herida, se rasca sobre la picadura o toca sus ojos o boca, el parásito Trypanosoma cruzi logra penetrar en el organismo.
No obstante, hay otras vías de transmisión tales como: transfusión de sangre o trasplante de algunos órganos de donantes infectados, consumo de bebidas o alimentos contaminados con materia fecal de los insectos, uso compartido de jeringas o durante el embarazo o parto.
No suele ocasionar síntomas y menos del 50% de las personas picadas presentan una lesión cutánea o una hinchazón amoratada de un párpado. Además, pueden presentar fiebre, dolor de cabeza, agrandamiento de ganglios linfáticos, palidez, dolores musculares, dificultad para respirar, hinchazón y dolor abdominal o torácico, enumera la Organización Mundial de la Salud (OMS).
“Hasta un 30% de los pacientes sufren trastornos cardíacos y hasta un 10% presentan alteraciones digestivas (típicamente, agrandamiento del esófago o del colon), neurológicas o mixtas. Con el paso de los años, la infección puede causar muerte súbita por arritmias cardíacas o insuficiencia cardíaca progresiva como consecuencia de la destrucción del músculo cardíaco y sus inervaciones”, detalla la agencia sanitaria.
La enfermedad es endémica en diversos países de Latinoamérica y en Argentina 19 jurisdicciones tienen presencia histórica del vector: Catamarca, Córdoba, La Rioja, Chaco, Formosa, Mendoza, Salta, Santiago del Estero, San Juan, Corrientes, Entre Ríos, Jujuy, La Pampa, Misiones, Neuquén, Río Negro, San Luis, Santa Fe y Tucumán.
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