"Tenemos una de las más ambiciosas metas de políticas ambientales del mundo y ahora intensificaremos los esfuerzos", dijo el miércoles el primer ministro noruego, Jens Stoltenberg.
El Gobierno no propuso una fecha de inicio para el alza impositiva y los proyectos suelen tratarse por varios años hasta que se forma una legislación específica. "Esto proporcionará a las compañías más incentivos para que usen energía de tierra firme", dijo el Gobierno.
El impuesto al CO2, introducido inicialmente en 1991, se incrementará en 200 coronas por tonelada. Para el gas natural, la tarifa actual es de 205 coronas por tonelada.
Aunque Noruega es el segundo mayor exportador mundial de gas natural, el país consume muy poco de su producción de gas y depende de la energía hidroeléctrica para satisfacer el 99% de sus necesidades de electricidad. Sin embargo, las compañías de energía que operan mar afuera suelen usar gas natural o petróleo para generar energía en vez de construir infraestructuras de transmisión desde tierra firme.