Antiviral parra COVID-19: Una búsqueda con historia
Desarrollar un antiviral es complicado: el primero se aprobó recién en 1963. A diferencia de los antibióticos, que algunas bacterias producen para combatir otras bacterias, existen pocos antivirales en la naturaleza.
De hecho, los virus son más difíciles de atacar que las bacterias.
El 28 de mayo pasado, el gobierno del Reino Unido anunció un nuevo grupo de trabajo sobre antivirales con el objetivo implementarlos meses después. Unas semanas más tarde, el gobierno de Estados Unidos también prometió 3.200 millones de dólares para desarrollar un nuevo programa antiviral para COVID-19.
No obstante, estas investigaciones no parten de cero. El grupo del Reino Unido ya ha recomendado que se lleven adelante tres fármacos previamente investigados:
- favipiravir
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iota carragenina (un derivado de algas que ha sido probado contra otros virus respiratorios)
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niclosamida (actualmente utilizada para tratar parásitos)
Pero, quizás, la mayor herencia proviene del estudio del predecesor del SARS-CoV-2. A principios de la década de 2000, un brote de síndrome respiratorio agudo severo (SARS), la enfermedad causada por el coronavirus SARS-CoV-1, mató a 774 personas, predominantemente en Asia.
Pero la búsqueda de un antiviral para el SARS finalmente se esfumó con esa epidemia. La motivación y la financiación también se desvanecieron. Hasta la fecha, todavía no hay antivirales contra el SARS en uso clínico, aunque algunos permanecen en prueba.
Incluso la alarma del virus que causa síndrome respiratorio del Medio Oriente (MERS), que mató a 885 personas desde 2012, no cambió las prioridades lo suficiente como para impulsar a los antivirales en la cadena de desarrollo de fármacos.
El hecho de que MERS estuviera localizado en una parte del mundo y tuviera un recuento de muertes relativamente bajo antes de desaparecer, significó que los gobiernos y farmacéuticas pensaron que no valía la pena dedicarle recursos.
Ahora que el virus SARS-CoV-2 provocó una pandemia, aquellas decisiones erróneas han dejado al mundo tratando de recuperar el tiempo perdido en búsqueda de un antiviral.
Hay un modelo esperanzador en el pasado reciente: hace 40 años, cuando golpeó la epidemia del VIH, el mundo no tenía antivirales contra esta nueva amenaza. Pero la urgencia finalmente condujo a un mercado floreciente, que ha ayudado a que el VIH / SIDA sea una condición con la que se puede sobrevivir.
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Malas decisiones previas han dejado al mundo tratando de recuperar el tiempo perdido en búsqueda de un antiviral para COVID-19.
Artículo original publicado en The British Medical Journal