También aparece Friday Bae, con su referencia Le Préservatif de diez unidades y el lote 3RRI553, distribuido en Francia desde noviembre de 2023 hasta mayo de 2026. En este caso, la lista de puntos de venta es extensa y abarca desde comercios especializados hasta distribuidores vinculados a farmacias y productos para adultos. La retirada seguirá abierta hasta finales de este año y el procedimiento contempla igualmente la devolución del dinero.
El frente online presenta otra particularidad. Modelos como Okamoto 0.03 ZeroZeroThree y Sagami Original 002 fueron vendidos en Amazon.fr pese a estar destinados al mercado japonés y no contar con la conformidad exigida para comercializarse dentro de la Unión Europea. En ambos casos, las fichas oficiales ordenaron suspender inmediatamente su uso y contactar al vendedor. Francia intenta así cerrar dos agujeros distintos al mismo tiempo: productos que fallaron en controles posteriores y otros que directamente nunca debieron entrar al circuito europeo en esas condiciones.
Qué revisar antes de usar un preservativo y cómo saber si está afectado
Para quienes hayan comprado preservativos recientemente en Francia, el primer paso es bastante sencillo: revisar la marca, la referencia y, sobre todo, el número de lote impreso en el envase. El portal oficial RappelConso publica cada producto retirado con esos datos, además de las fechas durante las que estuvo a la venta y los comercios que lo distribuyeron. Si coinciden con una alerta activa, la recomendación es dejar de utilizarlo y contactar con el vendedor o con el fabricante. En algunos casos, como el lote de My Lubie, las autoridades ya habilitaron el reembolso.
El marcado CE identifica a los productos que cumplen las exigencias europeas de seguridad, aunque algunos de los preservativos retirados en Francia contaban con esa certificación.
FOTO: IA
Pero incluso antes de llegar a una retirada concreta hay varias señales que permiten comprobar si el producto está preparado para comercializarse legalmente en Europa. La DGCCRF recomienda buscar el marcado CE en el etiquetado, comprobar que figure claramente la identidad y dirección del fabricante, revisar la fecha de caducidad y asegurarse de que exista una guía de uso en el idioma correspondiente al país de venta. El sello es obligatorio dentro del mercado europeo y acredita que el fabricante sometió el producto al procedimiento de evaluación exigido por la normativa comunitaria.
Francia señala además una segunda identificación que puede aportar una garantía adicional: la marca NF. A diferencia del CE, no es obligatoria, pero indica que el fabricante acepta voluntariamente controles realizados por un laboratorio independiente bajo las normas vigentes. Las autoridades piden especial cautela con artículos comprados por internet, preservativos vendidos individualmente o modelos denominados “fantasía”, donde resulta todavía más importante verificar quién vende el producto y para qué mercado fue fabricado.
La comprobación tampoco termina en la caja. Antes de utilizarlo conviene revisar que el envoltorio individual esté cerrado, no presente daños visibles y se encuentre dentro de su fecha de vencimiento, además de respetar las indicaciones sobre lubricantes compatibles que aparecen en el prospecto. Y si la marca o el lote generan dudas, el registro público de retiradas permite contrastarlos directamente. La alerta francesa dejó justamente esa enseñanza: que un preservativo haya llegado a una farmacia, una tienda conocida o una gran plataforma online no significa que el consumidor deba dejar de mirar qué está comprando.
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