La franja más delicada se concentra entre el centro y el norte portugués. Los avisos por precipitaciones comenzaron durante la mañana y se extienden hasta las 15:00 UTC, mientras que el riesgo específico por tormentas rige principalmente entre las 09:00 y las 15:00 UTC. Lisboa también aparece dentro del área afectada, mientras distritos meridionales como Faro, Beja, Évora y Setúbal permanecían fuera de alerta en la última actualización del IPMA.
Ese desplazamiento de oeste a este explica lo que ocurrirá después en España: la misma borrasca que primero barre Portugal cruza la Península durante el lunes, encuentra una masa de aire todavía muy cálida tras la ola de calor y favorece la formación de tormentas más violentas conforme avanza hacia el interior y el nordeste.
El contraste entre el aire más frío que avanza desde el Atlántico y el calor acumulado tras varios días extremos favorece tormentas especialmente violentas en buena parte de Europa occidental.
España se parte en dos: el nordeste espera lo peor durante la tarde
El momento más delicado comenzará a partir del mediodía. Los avisos de mayor intensidad se concentran entre las 12:00 y la medianoche en el sur de Huesca y las depresiones centrales de Barcelona y Lleida, donde AEMET sitúa la probabilidad de los fenómenos adversos entre el 40% y el 70%. En la capital leridana, por ejemplo, la probabilidad de tormenta llega al 95% alrededor de las 13:00 y se mantiene en el 90% durante las primeras horas de la tarde.
La situación será distinta conforme se avance hacia el oeste. Huelva y Sevilla están bajo aviso por precipitaciones; Ávila, León, Palencia, Salamanca, Valladolid y Zamora aparecen señaladas en Castilla y León; Ciudad Real y Toledo en Castilla-La Mancha; Badajoz y Cáceres en Extremadura, y Ourense en Galicia. Cantabria y Navarra completan el mapa de alertas, mientras Salamanca, Valladolid y Zamora suman además avisos por viento, dentro de una franja donde las rachas pueden superar los 70 km/h. El escenario será allí menos explosivo que en Cataluña o Aragón, pero con lluvias más persistentes por el paso sucesivo de los frentes atlánticos.
El contraste térmico también será enorme para una España que hace menos de una semana rozaba los 44 ºC. Las máximas quedarán este lunes por debajo de los 30 ºC en amplias zonas del centro y norte, mientras el calor resistirá en el Mediterráneo y el sureste: Murcia, Granada y Alicante todavía pueden superar los 33 ºC. Esa diferencia es precisamente uno de los ingredientes que favorece las tormentas más violentas en el este, donde el aire cálido y húmedo próximo a la superficie se encontrará con una atmósfera mucho más inestable en altura.
La tregua, además, será corta. El martes mejorará el tiempo en gran parte de la Península, aunque seguirán las lluvias en el noroeste, el Cantábrico y el oeste del Sistema Central. El miércoles entrará otro frente atlántico por Galicia y el jueves una nueva borrasca asociada a las islas británicas volverá a extender precipitaciones por la mitad noroeste. Es decir, España no pasa simplemente de la ola de calor a una jornada aislada de tormentas: entra en una última semana de agosto marcada por sucesivos frentes y temperaturas mucho más contenidas en buena parte del país.
Francia ya sufrió el primer golpe y espera una segunda tanda más violenta
Francia no parte de cero este lunes. Durante la noche del domingo al lunes, una primera oleada de tormentas golpeó con especial dureza el departamento de Landas, en el suroeste, donde unas 7.500 viviendas llegaron a quedarse sin electricidad. Para la mañana todavía quedaban alrededor de 3.500 hogares sin suministro, los bomberos acumulaban 170 intervenciones y los daños alcanzaban a una treintena de municipios. También hubo carreteras cortadas por árboles caídos y problemas en el tráfico ferroviario entre Bayona y Puyoô.
Ese episodio, sin embargo, fue apenas la primera parte. Météo-France mantiene este lunes 18 departamentos bajo vigilancia naranja por tormentas y espera que durante la tarde se organice un nuevo sistema sobre el suroeste. La inestabilidad avanzará después hacia el centro, el este y el sudeste, mientras otra tanda alcanzará al final del día las costas mediterráneas, especialmente Bouches-du-Rhône y Var, antes de extenderse durante la noche hacia Alpes-Maritimes y Córcega.
Las cifras explican la magnitud de la advertencia. El organismo francés prevé tormentas capaces de descargar entre 30 y 50 milímetros de lluvia en apenas una hora, acompañadas por granizo y ráfagas de 90 a 110 km/h, con picos locales que podrían alcanzar los 120 km/h. El fenómeno se desarrollará además por oleadas, por lo que una misma región puede atravesar períodos de aparente calma antes de recibir nuevas células durante la tarde o la noche.
Tampoco terminará allí. El martes, las tormentas se desplazarán hacia el noreste de Francia y comenzarán a salir en dirección a Alemania, aunque todavía pueden dejar acumulaciones importantes de agua. Para el miércoles Météo-France anticipa otro episodio potencialmente violento en el noroeste y el jueves podrían repetirse las tormentas desde el Macizo Central hasta el nordeste. Después de semanas marcadas por la ola de calor, Francia entra así en varios días de fuerte inestabilidad, con lluvias intensas y viento como nuevos protagonistas.
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