Algunos expertos aseguran que, en ocaciones, generan una dependencia que debilita otras formas de entretenimiento por fuera de la pantalla, lo que hace que niños, adolescentes y adultos dejen de tener contacto con la vida real y le dediquen la mayor parte de su tiempo a la virtualidad.
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Los videojuegos y sus consecuencias.
Esto afecta las relaciones interpersonales de los usuarios y debilita su atención en otras actividades que no tienen que ver con los videojuegos. Además, llevan a que estos pasen una gran cantidad de horas frente a la pantalla.
Algo que alarma todavía más es que la Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló oficialmente al trastorno por uso de videojuegos y explicó que este es:
Un patrón de comportamiento de juego persistente o recurrente, que puede ser en línea o fuera de línea, manifestado por un control deficiente sobre el juego, aumentando la prioridad otorgada al juego sobre otros intereses de la vida y actividades diarias, y la continuación o escalada del juego a pesar de ocurrencia de consecuencias negativas Un patrón de comportamiento de juego persistente o recurrente, que puede ser en línea o fuera de línea, manifestado por un control deficiente sobre el juego, aumentando la prioridad otorgada al juego sobre otros intereses de la vida y actividades diarias, y la continuación o escalada del juego a pesar de ocurrencia de consecuencias negativas
Efectos positivos
Si bien el hecho de que los videojuegos pueden volverse adictivos es innegable, esto no le ocurre a todos y hay quienes resaltan las ventajas que pueden traer a la vida de los jugadores.
Varios especialistas explican que favorecen al desarrollo de distintas capacidades cognitivas como la percepción, la atención y la memoria, y que esto es algo que se da con mayor frecuencia en los usuarios que juegan desde antes de los 14 años.
Además, muchos los utilizan para combatir el estrés y contribuir con la salud mental en general.
En este sentido, lo positivo ocurre cuando estas mejoras se ven reflejadas en otras actividades que van más allá de los videojuegos.
La solución está en el control
Quedó claro que el efecto de los videojuegos en las personas no es siempre el mismo. Así como para algunos son una adicción, hay otros que los toman como una forma sana de entretenimiento.
Para que las ventajas se posicionen por encima de las desventajas el juego tiene que ser moderado.
Todo esto demuestra que la virtualidad, en este caso referida a los videojuegos, puede formar parte de la vida cotidiana de una manera saludable. Lo importante es entender qué le hace bien a cada uno y poner un límite.