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Sir Arthur Conan Doyle: el hombre que quiso matar a Holmes

Hace 91 años, el 7 de julio fallecía Sir Arthur Conan Doyle, el autor del detective más famoso de la historia.

Es casi imposible que alguien no conozca a Sherlock Holmes. Genio incomprendido, adicto al opio y -sin ninguna duda- el mejor detective de la historia. El personaje tiene una larga lista de fanáticos que se acumulan desde que apareció por primera vez, allá por 1887. Irónicamente, Sir Arthur Conan Doyle no está entre ellos.

Todo nació con “Estudio en Escarlata”, publicado en 1890. La rápida popularidad que ganó la historia impulsó al autor a seguir escribiendo. Tres años después y 26 títulos más tarde, Sherlock moriría.

Sir Arthur Conan Doyle ya había definido el final del detective: encontraría su muerte enfrentando a su archienemigo, el profesor Moriarty. Sucedió en el que debía ser su último escrito sobre Holmes: “El Problema Final”, de 1893.

Sin embargo, el autor debió ir en contra de todos sus deseos para satisfacer los reclamos de sus seguidores. Revivió a Holmes y llegó a escribir 62 historias sobre sus aventuras.

Al final, el último relato sobre el tan amado-odiado detective fue publicado en 1923.

Lo que muchos no saben es que, Sir Arthur Conan Doyle fue mucho más que un simple escritor.

Los secretos de Sir Arthur Conan Doyle

Habría que empezar destacando que al autor no le gustaba su título de Sir. Es más, no lo usaba a la hora de firmar sus escritos como era la costumbre.

Se lo ganó durante la Guerra de los Boers, en donde Gran Bretaña se enfrentó a tropas holandesas en África. Él no consideraba que su trabajo en el campo de batalla fuera digno de títulos y medallas, ya que era una obligación.

Pero, ¿qué hacía un reconocido autor en medio de un enfrentamiento bélico? Conan Doyle, antes de ser el gran escritor que todos conocen, fue médico. A pesar de nacer en una familia de artistas -padre pintor y madre narradora de cuentos- el joven Arthur eligió dedicarse a la medicina.

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Varios años se desempeñó en dicha profesión y, gracias a su consultorio en Portsmouth, Inglaterra, conoció a su primera esposa. Junto a Louise Hawkins tuvo dos hijos.

“Toulie”, como apodaban a la mujer, padecía de tuberculosis. Luego de combatir la enfermedad durante años, falleció. Conan Doyle estaba enamorado de su esposa pero también amaba a Jean Leckie, una joven cantante.

Por respeto a Hawkins nunca entabló una relación y, pasada su muerte, se casó con Leckie con quien tuvo tres hijos.

Sir Arthur, el aventurero

Pasar de doctor a autor de novelas de misterio ya es un salto bastante largo. Pero no fue de las cosas más raras que hizo Conan Doyle.

Previo a convertirse en una figura pública e, incluso, mucho antes de tener su propio consultorio, el joven inglés se embarcó en una aventura alrededor del mundo.

A bordo de Hope, un barco ballenero, se desempeñó al mismo tiempo como cirujano y marino. Participó en la casa de cetáceos y focas e incluso se lució en el arte del boxeo (porque sí, otra de sus facetas es que era un gran deportista).

Hadas y espíritus

Si se habla de Sir Arthur Conan Doyle, no se puede dejar de lado el esoterismo. Creencia adoptada durante su vida como marino, llegó a su punto máximo durante la Primera Guerra Mundial. Luego de la muerte de uno de sus hijos, el autor puso todo su empeño en el espiritismo, el contacto con los muertos y la escritura autómata.

De personalidad firme y decidida, hizo oídos sordos a las burlas de sus contemporáneos. Nunca dejó de defender de manera pública la existencia de un más allá e, incluso, de las hadas.

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Podría decirse que una de las frustraciones más grandes de su carrera fue pasar a ser reconocido por Sherlock Holmes y no por sus escritos sobre esoterismo.

Sir Arthur Conan Doyle fue el hombre de las cien vidas: autor de novelas, relatos y ensayos históricos, marinero, cirujano, deportista, dos veces marido, cinco veces padre, defensor de las hadas y soldado.

Aunque en la actualidad muchos lo conocen como la firma detrás de Sherlock Holmes, él fue mucho más y deseaba ser recordado por eso.

“El lector juzgará que yo he vivido muchas aventuras. Las mayores y más gloriosas me esperan ahora”, escribió, antes de morir. “El lector juzgará que yo he vivido muchas aventuras. Las mayores y más gloriosas me esperan ahora”, escribió, antes de morir.

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