
Anton Janša era un gran artista. Desde chico se había destacado por sus habilidades con la pintura. Pero, a pesar de irse de su pueblo para estudiar en la universidad, descubrió que su llamado era otro.
Nacido en 1734 y criado en un pequeño pueblo rural en Eslovenia, Anton pasó los primeros años de vida rodeado de abejas. Su papá, como era costumbre en esa parte del mundo, era apicultor.
Durante las reuniones con los campesinos de la zona, Janša escuchaba durante horas a los adultos discutiendo sobre la importancia de estos insectos. Eso lo inspiró a abandonar todo y dedicarse exclusivamente a la apicultura.
Gracias a su capacidad de observación y a su pasión, fundó las bases de la apicultura moderna: desarrolló una nueva forma de panal, estudió la diferencia entre los tipos de abejas e inició la costumbre eslovena de pintar los panales.
Apenas un año después de iniciarse en la nueva profesión, fue convocado por la Emperatriz para que cuidara las abejas del Palacio. Así fue como Anton Janša pasó de ser un simple hombre de campo a ser el primer profesor de apicultura de la corte.
Tras su muerte, la Emperatriz María Teresa decretó que los libros escritos por él serían los textos oficiales de los apicultores en toda Viena.
No sólo cuidó y estudió a las abejas, sino que las nombró como los insectos más trabajadores y que menos cuidados necesitaban en el mundo.
Y no estaba mintiendo ni exagerando. Según la ONU “casi el 90 por ciento de las plantas con flores dependen de la polinización para reproducirse; asimismo, el 75 por ciento de los cultivos alimentarios del mundo dependen en cierta medida de la polinización y el 35 de las tierras agrícolas mundiales”.
En el 2018, se eligió el natalicio del joven Anton como el día para generar conciencia sobre cuán esencial es la labor de las abejas para el funcionamiento de la Tierra y cómo asegurar su protección.
Los eventos organizados por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura en el 2021 tienen como objetivo fomentar la “seguridad alimentaria y los medios de vida agrícolas y priorizar al mismo tiempo la regeneración medioambiental y la protección de los polinizadores” en el marco de la emergencia sanitaria por el covid-19.