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El imponderable de Tigre

Un combo de 3 libros para intentar una interpretación de la coyuntura político-electoral: La Maldición Bonaerense - Por qué los gobernadores de Buenos Aires no llegan a la Casa Rosada, de Rosendo Fraga; Massa, El Asalto del Tigre, de Pablo de León; y Qué Tenemos en la Cabeza Cuando Votamos - Mitos y Verdades de las Campañas Políticas, de Hugo Haime.
por EDGAR MAINHARD
 
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La gran disputa dominical del 11/08 es en la Provincia de Buenos Aires, 11% de la geografía de la República Argentina, 40% de su población, 35% de su PBI, demostración de una desproporción tan enorme como difícil de modificar, exhibición de la carencia de una nación para planificar su desarrollo.
 
A su vez, el territorio bonaerense es escenario de un conjuro, una maldición: sus gobernadores no llegan a Presidente. Ni siquiera lo fue Eduardo Alberto Duhalde, quien en verdad sólo fue un senador nacional a cargo en forma interina del Ejecutivo Nacional. 
 
Entonces, no cuenta: él fue derrotado en la presidencial de 1999 cuando era gobernador beneficiario del Fondo de Reparación Histórica que todavía no había sido pérfidamente congelado, para limar el poder de quien manda en La Plata y convertir a los alcaldes en mendigos de la Casa Rosada.
 
Tampoco cuenta el caso de Bartolomé Mitre, quien fue gobernador entre mayo de 1860 y octubre de 1862, porque Buenos Aires fue reorganizada institucionalmente hacia 1880.
 
Precisamente, en La Plata comenzó el hechizo: Dardo Rocha, su fundador, fue el gobernador bonaerense entre 1881 y 1884, y era el obvio sucesor de Julio Argentino Roca... quien prefirió a su cuñado, Miguel Juárez Celman. Dardo Rocha murió en 1921 sin haber cumplido su ambición presidencial.
 
Marcelino Ugarte tampoco lo consiguió pese a gobernar la provincia entre 1902 y 1906, y entre 1914 y 1917. Ni Manuel Frescoquien gobernó entre 1935 y 1940. 
 
Rosendo Fraga acaba de escribir La Maldición Bonaerense - Por qué los gobernadores de Buenos Aires no llegan a la Casa Ros ada (Ediciones B - 350 pag.), donde hacia el final se refiere tanto a Daniel Scioli, el gobernador, y Sergio Massa, el alcalde de Tigre, quienes admiten comparaciones entre sí por su coincidente método de acción política, caracterizado por su énfasis en lo gestual  antes que en lo discursivo.
 
Scioli ha afirmado, y reiterado, su ambición presidencial 2015, "siempre que Cristina Fernández de Kirchner no fuese candidata", para lo cual ella necesitaría reformar la Constitución Nacional... y mejorar su profunda caída en la consideración popular.
 
Scioli conserva una imagen pública positiva muy importante. Su consultora de cabecera, Poliarquía, ha difundido elocuentes datos al respecto. Pero ¿podría cambiar la historia? Es obvio su interés en detener el ascenso de Sergio Massa, quien le pretende disputar el premio. Por eso Scioli defiende con esforzada dedicación la precandidatura de  Martín Insaurralde, alcalde de Lomas de Zamora.
 
Fraga escribió. "(...) Pero volviendo a Scioli y sus aspiraciones presidenciales, hemos visto cómo desde que Bartolomé Mitre llegara a la Presidencia de la Nación, hace ya más de siglo y medio atrás, tras imponerse en una guerra civil de baja intensidad mediante la cual removió por las armas a la mitad de los gobernadores, ningún gobernador de la Provincia de Buenos Aires pudo  ganar una elección presidencial. (...)".
 
Entonces, Fraga apela a un concepto muy interesante, muy utilizado también por el general (RE) Daniel Reimundez en sus análisis políticos: el imponderable. Hechos inesperados, fortuitos, que cambian el curso de los acontecimientos. De pronto, lo imprevisible se impone a lo previsible. La muerte de Néstor Kirchner, por dar un ejemplo.
 
Desde lo racional, Scioli tiene posibilidades pero en su camino puede cruzarse un imponderable. Fraga afirma que Massa puede ser el imponderable de Scioli.
 
Precisamente Massa es el tema de otro libro de reciente aparición: Massa, El Asalto del Tigre, del periodista del diario Clarín, Pablo de León (Aguilar / 204 pag.), con prólogo de su compañero de trabajo, Walter Curia, quien también se refirió también al tema Scioli/Massa, pero luego marcó otra curiosidad:
 
"(...) Pero no ha sido Scioli el único que debió adaptar su discurso a la aparición de Massa. Aún peor que el gobernador, la consigna de campaña con la que el kirchnerismo va a la elección -"en la vida hay que elegir"- reconoce como principal destinatario las indefiniciones del intendente de Tigre. Tal vez fue un descuido de los creativos del oficialismo, pero han hecho del discurso de un  opositor el centro de su mensaje. (...)".
 
Resulta evidente, al avanzar en la lectura, que Pablo de León dialogó intensamente con Massa y sus colaboradores para redactar un texto abundante en anécdotas antes que en análisis, y que permite conocer algunas curiosidades.
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Por ejemplo, que Massa decidió avanzar en su proyecto político el 13/03/2013, el día cuando el Colegio Cardenalicio de la Iglesia Católica Apostólica Romana eligió a Jorge Omar Bergoglio como nuevo pontífice, oportunidad en la que un allegado suyo, Juan  José Amondarain (vecino en el country club Abril, del N°2 de la Secretaría de Inteligencia, Francisco Larcher), le envió un mensaje de texto (SMS) con un elocuente: "Goooooooooooooolllll".
 
Para ellos, el ascenso de Bergoglio marcaba la confirmación del ocaso del kirchnerismo. También esa elucubración puede explicar el fervor conque Cristina Fernández de Kirchner, dispuesto a desmentirlo, se ha aferrado al nuevo Papa.
 
No deja de resultar interesante que un dirigente que encumbró el kirchnerismo hasta la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación es hoy día quien, más allá de cuál resulte el escrutinio de hoy (domingo 11/08), ha roto la hegemonía 2011 del Frente  para la Victoria en la Provincia de Buenos Aires, y provocando una situación más compleja para el oficialismo que la de 2009, porque en aquel entonces quienes ganaron no solamente se dividieron de inmediato sino que nunca tuvieron una construcción territorial.
 
Resulta un absurdo elucubrar sobre porcentajes porque en las PASO no compiten en forma directa. Pero el acontecimiento político sí ya ocurrió y es inmodificable.
 
Deberá registrarse, además, que antes de que Cristina le ofreciera la Jefatura de Ministros y le ayudara a conseguir la intendencia municipal de Tigre, Néstor Kirchner le llegó a ofrecer a Massa el Ministerio de Economía (el día cuando despidió a Roberto Lavagna, y también el Ministerio de Trabajo. Por lo tanto, cuando hoy día el Frente para la Victoria acumula denuestos contra Massa, no queda bien parado ante sí mismo.
 
De la lectura del texto de Pablo de León, surge que Néstor Kirchner se expandió en el territorio bonaerense, ofertando dinero a los alcaldes, hasta la derrota de 2009, cuando ya no los convenció; y en esa condición de incredulidad de parte de los jefes territoriales, él murió en 2010. Luego, Amado Boudou intentó recuperar la iniciativa, se la birló Máximo Kirchner sin resultado concreto alguno, y Cristina Fernández de Kirchner le volvió a encargar a Julio De Vido que asumiera las negociaciones que en 2011 fueron exitosas pero que en 2013 ya no lo son. En parte porque le falta contenido político a ese diálogo. De Vido hace lo que él conoce: ofrece partidas presupuestarias para obras públicas, pero ¿quién le aporta el contenido político si Cristina no asume ese rol que tuvo Néstor?
 
Hay un evidente descuido de las relaciones políticas de parte del kirchnerismo cristinista. Probablemente un desdén, y en ese contexto aparece la ventana de oportunidad sobre la renovación y su significado, un debate intenso que en un principio se llamó Grupo de los 8, y más recientemente Frente Renovador, igual que el de Antonio Cafiero contra Herminio Iglesias, en 1985.
 
Muy interesante el relato de Massa, vía el autor del texto, sobre la negociación con Scioli y Francisco de Narváez para intentar coincidir en una lista única, que parecía prosperar en los encuentros del jueves 20/06 y viernes 21/06, pero que finalmente fracasaron, con una frase muy creíble en boca de Scioli:
 
"(...) ¿A qué voy a ir con Sergio? ¿Por qué voy a ser punto si puedo ser banca? Yo soy el gobernador de la provincia. (...)".
 
En tanto, los aliados de Massa, convocados en el club náutico Albabuena, debatieron durante horas hasta que alcanzaron el consenso de no dar marcha atrás en el objetivo de convertirse en el imponderable de... Cristina y Scioli.
 
Pero Massa no es Massa.
 
Por un lado, es la expresión de un universo muy importante de electores.
 
Por otra parte, es la demostración del ascenso de los intendentes municipales, vilipendiados por Eduardo Duhalde en 1995 y 1999, y por Néstor Kirchner en 2005, 2007 y 2009, y por Cristina en 2011. Es la primera vez que los alcaldes lideran listas y buscan alcanzar posiciones muy importantes en la política. El concepto es tan válido para Massa como para Martín Insaurralde.
 
Hay un 3er. libro que se puede vincular: Qué Tenemos en la Cabeza Cuando Votamos - Mitos y Verdades de las Campañas Políticas, de Hugo Haime (Sudamericana - 253 pag.).
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Haime es un sociólogo especializado en investigación de tendencias de opinión pública, famoso porque en 1995 fue el único consultor que le aseguró, horas antes de las urnas, a Carlos Corach, por entonces ministro del Interior, que Carlos Menem-Carlos Ruckauf le ganarían en 1ra. vuelta a José Octavio Bordón-Carlos Álvarez (cuando la 2da. vuelta era la gran ambición que intentaba imponer el Grupo Clarín, decidido a desplazar a Menem).
 
Hoy día Haime trabaja en la campaña de Massa. El último capítulo de su libro, titulado Qué No Puede Faltar en una Campaña Ganadora, resulta un texto que sin duda ha leído su cliente, y cuyos ítems son:
 
>Un profundo deseo de poder por parte del candidato,
 
> Claridad del objetivo político,
 
> Capacidad de conducción,
 
> Mística ganadora,
 
> Una estrategia definida,
 
> La flexibilidad para el cambio,
 
> Tener un equipo y organización fuertes,
 
> Contar con la información adecuada, y
 
> Administración los recursos económicos.
 
En ese contexto hay una frase impresionante del investigador de lingüística cognitiva, George Lakoff, acerca de las campañas electorales estadounidenses, que es muy interesante leer en días de comicios:
 
"(...) Lakoff dirá que "la gente no vota necesariamente por sus intereses" sino que "vota por su identidad, sus valores y por aquellos con quienes se identifica". Asimismo, señala que hay una metáfora según la cual las campañas políticas son campañas de marketing, en las que el candidato es un producto. Esto, según el autor, no funciona: a veces puede ser útil y, de hecho, los republicanos lo utilizan como un añadido, pero la verdadera razón de su éxito es que dicen lo que creen desde una perspectiva idealista. (...)".
 
Son conceptos más útiles para octubre que para agosto, aunque de todos modos pueden aplicarse apenas se conozcan los escrutinios de las PASO.

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