Aun así, el costado comercial de la historia parece seguir firme. Los cuatro recitales previstos para el 1, 2, 4 y 6 de agosto en el Movistar Arena permanecen completamente agotados, lo cual significa que alrededor de 60.000 personas pasarán por el estadio durante su estadía en Buenos Aires. Hasta ahora, todo indica que la batahola de las redes es mayor que lo que pasa en la realidad.
El primer termómetro de Rosalía no dio el resultado esperado
Si había un momento para medir el verdadero clima que rodeaba a Rosalía después de la polémica, era su primera mañana en Buenos Aires. Y lo que se vio en la puerta del Four Seasons llamó la atención incluso entre los propios cronistas que cubrían la llegada. La imagen fue más deslucida de lo que pasa cuando desembarca una estrella internacional de ese nivel: había más cámaras de televisión y periodistas esperando que fanáticos intentando verla.
Sí, después fueron apareciendo algunos seguidores, pero durante buena parte de la mañana la vereda estuvo lejos de parecerse a esas guardias interminables que se forman cuando llegan artistas con semejante convocatoria. Para una cantante que agotó cuatro Movistar Arena en tiempo récord, la diferencia no se pudo pasar por alto.
La escasa presencia de fanáticos frente al hotel contrastó con la expectativa por la visita de Rosalía. Influyó el hermetismo, pero también pudo haberlo hecho la polémica. Foto: Primicias Ya
El dato tomó todavía más fuerza cuando una de las pocas fanáticas presentes habló con Lape Social Club (América TV) y soltó medio en broma medio en serio: "Yo soy incondicional. Ella podría matar a alguien y yo la voy a defender". Entre risas, agregó que por eso estaba ahí esperando sola a la cantante y que asistiría al recital del 4 de agosto.
Ahora bien, convengamos que el hermetismo fue total y ni siquiera buena parte del club oficial de fans sabía el horario exacto del aterrizaje. A eso se sumaron el frío, la madrugada y un operativo pensado para que casi nadie supiera cuándo llegaba.
Pero tampoco podemos hacernos los distraídos. La polémica seguramente ayudó a enfriar un poco el clima alrededor de la visita. Tal vez no alcance para vaciar un estadio, porque los recitales siguen agotados, pero sí alcanzó para que su primera foto en Buenos Aires estuviera lejos del furor que debería generar.
Al final, la verdadera prueba será cuando Rosalía tenga enfrente a miles de personas que pagaron una entrada para verla. Ahí recién se sabrá si las disculpas alcanzaron o si el Mundial todavía le sigue pasando factura.
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