Según diarios occidentales y el propio Kara-Murza, el imputado sobrevivió en dos ocasiones (2015 y 2017) envenenamientos de los que culpó al Kremlin que le habrían causado un deterioro general de salud.
Otros críticos del Kremlin también han sido hospitalizados con presuntos envenenamientos en el pasado. El caso más famoso es el de Alexei Navalny, la principal figura de la oposición de Rusia, que está encerrado en la cárcel por 9 años.
En una columna en The Washington Post en octubre, Kara-Murza había manifestado:
Mi caso marca el primer momento en la Rusia postsoviética en que las críticas públicas a las autoridades se aclaran oficialmente como 'traición’. Agregar un insulto significativo a una lesión muy real fue la acusación de 'traicionar' al país que amo, proveniente de personas que realmente están destruyendo su futuro, su reputación y su posición en el mundo Mi caso marca el primer momento en la Rusia postsoviética en que las críticas públicas a las autoridades se aclaran oficialmente como 'traición’. Agregar un insulto significativo a una lesión muy real fue la acusación de 'traicionar' al país que amo, proveniente de personas que realmente están destruyendo su futuro, su reputación y su posición en el mundo
En sus redes, defendió: “Es incomprensible para mí cómo los hechos obvios y confirmados sobre los crímenes cometidos durante la agresión del régimen de Putin contra Ucrania pueden presentarse como 'información deliberadamente falsa' y la mentira obvia, por el contrario, como la única verdad”.
En su declaración final, Kara-Murza rechazó los cargos “políticos” , comparó los procedimientos judiciales en su contra con los juicios espectáculo durante el gobierno del dictador soviético Josef Stalin y manifestó estar orgulloso de su trabajo responsable.
“Estoy en la cárcel por mis opiniones políticas. Por hablar en contra de la guerra en Ucrania. Por muchos años de lucha contra la dictadura de Putin. No solo no me arrepiento de nada de esto, sino que estoy orgulloso de ello”.
Repudio internacional
Las instituciones, medios y gobiernos internacionales, en mayor medida los occidentales, interpretaron la dura sentencia Kara-Murza, como un caso más de represión contra la disidencia en Rusia que, según ellos, conforma otro capítulo en la interminable novela de abusos de los derechos humanos de Rusia.
El alto representante de la UE para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, en un comunicado repudió la politización de la justicia en Moscú y la ilegalidad del proceso.
"La decisión judicial escandalosamente dura de hoy demuestra claramente una vez más el indebido uso político del poder judicial para presionar a activistas, defensores de los derechos humanos y cualquier voz que se oponga a la guerra ilegítima de Rusia contra Ucrania".
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El alto representante de la UE para Asuntos Exteriores, Josep Borrell repudió la politización de la justicia en Rusia y la represión oficial.
El Departamento de Estado de EE. UU. calificó los cargos de falsos y sancionó a los funcionarios rusos involucrados en el caso por “violación grave de los derechos humanos” y la embajadora de Estados Unidos en Moscú, Lynne Tracy, pidió la liberación inmediata de Kara-Murza. “Decir la verdad al poder es el acto de un patriota”.
El jefe de derechos humanos de las Naciones Unidas, Volker Türk, ha pedido a Moscú que libere al crítico del Kremlin.
“Kara-Murza fue juzgado por cargos que parecen estar relacionados con el ejercicio legítimo de su derecho a la libertad de opinión, expresión y asociación, incluidas sus críticas públicas al ataque armado de la Federación Rusa contra Ucrania ".
La embajada de Gran Bretaña en Rusia, el comité noruego de Helsinki acordaron en mayor o menor medida lo mismo y además pidieron “sanciones europeas a todos los funcionarios rusos involucrados en el caso".
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