Rusia no va anexar a su territorio esta región en disputa, según el especialista dado que:
El negocio ya lo tiene, el principal negocio del Donbass es el carbón y la exportación se hace mediante Rusia, dado que Ucrania bloqueó los vínculos comerciales. El negocio ya lo tiene, el principal negocio del Donbass es el carbón y la exportación se hace mediante Rusia, dado que Ucrania bloqueó los vínculos comerciales.
Bielorrusia exportó una cantidad exorbitante de carbón a la Unión Europea y sin embargo, Bielorrusia no tiene carbón. El Donbass logra vía Rusia llegar al mercado europeo.
Si Kiev quiere recuperar estos territorios, ¿por qué corta tantos lazos con la ciudadanía como la desfinanciación de escuelas o la quita de pasaportes?
Para el Estado ucraniano y principalmente para Oleksandr Turchínov, que fue el presidente interino antes de Petró Poroshenko, todos en esta región son terroristas. Los civiles, los militares, todos son terroristas. Nunca se buscó recuperar los lazos con los civiles (...) y es una de las razones por las que no se puede volver atrás.
Lo último que se intentó en términos de negociaciones fue la Fórmula de Steinmeier, propuesta en el 2015 por el entonces ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, donde se le atribuiría un estatus especial a algunas regiones en las provincias de Donetsk y Lugansk, y elecciones autónomas. La Fórmula fue aprobada por el Cuarteto de Normandía (Alemania + Francia + Rusia + Ucrania) y recibió el apoyo del grupo de contacto el 1 de octubre de 2019, así como el respaldo del nuevo presidente ucraniano, Vladímir Zelenski.
Ignacio Hutin recalca que:
No fueron ni Rusia ni Ucrania ni los separatistas quienes protestaron en contra de la Fórmula de Steinmeier, sino fueron los ucranianos occidentales en rechazo a la “capitulación”, por lo que Zelenski tuvo que dar marcha atrás. No fueron ni Rusia ni Ucrania ni los separatistas quienes protestaron en contra de la Fórmula de Steinmeier, sino fueron los ucranianos occidentales en rechazo a la “capitulación”, por lo que Zelenski tuvo que dar marcha atrás.
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Manifestantes con una pancarta "No capitulación", Kiev, Ucrania, el 6 de octubre de 2019.
Efrem Lukatsky / AP
El principal socio comercial de Ucrania hoy es la Unión Europea, donde el gobierno de Kiev intenta compensar la pérdida de Rusia como comprador principal de sus productos.
Dada la similitud del caso de Ucrania con el de Georgia, ¿dónde Rusia otorgaría prioridad ante la adhesión de alguno de estos países a la OTAN?
Los casos de Ucrania y Georgia son extremadamente similares pero hay una diferencia fundamental. Rusia ya invadió Georgia en 2008 y reconoció ese año como autónomas las repúblicas de Osetia del Sur y Abjasia, que son los territorios que Georgia no controla y que aún reclama como propio.
Ni Georgia ni Ucrania se pueden incorporar a la OTAN porque están en una situación muy similar y porque uno de los requisitos formales para ingresar a la organización es que controles tu territorio. Ambos países no controlan la totalidad de su territorio.
Por último, Urgente24 le preguntó a Ignacio Hutin la posibilidad de una invasión rusa al territorio ucraniano y él fue claro:
Creo que no puede haber una guerra abierta porque no beneficia a nadie. Creo que no puede haber una guerra abierta porque no beneficia a nadie.
Cómo lo percibe Ucrania
La Fundación de Iniciativas Democráticas Ilko Kucheriv realizó una encuesta a nivel nacional en todas las regiones de Ucrania excepto Crimea y los territorios de Donetsk y Lugansk. Lo resultados son interesantes, según lo publicado por la encuestadora:
El futuro político de los territorios actualmente ocupados de Donbass es visto por la mayoría de los encuestados (54%) como un regreso al control de Ucrania en las mismas condiciones que antes del conflicto. La autonomía (13%) o algún otro tipo de mayor independencia de Kiev (10%) recibe mucho menos apoyo. La independencia de las pseudo-repúblicas o su incorporación a la Federación Rusa todavía no tiene prácticamente partidarios (3%).
En caso de una nueva invasión rusa, alrededor del 43% de los ucranianos están dispuestos a unirse al rechazo de la agresión de una forma u otra. Por lo tanto, el 10,5% estará listo para unirse a las Fuerzas Armadas de Ucrania en el frente; el 9% se uniría a la fuerza voluntaria, y otro 23% está listo para brindar toda la ayuda no militar posible (dinero, trabajo, como donante de sangre, etc.).