En ese sentido, la deuda se originó en una demanda interpuesta por el propio banco Digimais del líder de la Iglesia Universal contra el Gobierno Brasilero en 1967. De acuerdo con los informes, los directivos del banco usaron fondos de inversión para adquieri partes de la demanda por etapas. Después de ello, la entidad bancaria resgitró aumentos significativos e injustificados en su patrimonio neto, inflando su capital y haciéndolo aparentar más solvente de lo que realmente era.
La agencia de noticias Folha, que accedió a la investigación policial, reveló que la maniobra se desarrolló en dos etapas: el fondo ID112 adquirió el 7,7% de los derechos de la demanda de 1967 por R$ 9 millones (USD 1,8 millones). Tras transferencias entre fondos, el valor ascendió a R$ 100 millones (USD 19,6 millones). Posteriormente, se adquirió otro 9,25% por R$ 22 millones (USD 4,3 millones). Este procedimiento se repitió hasta alcanzar un total de R$ 130 millones (USD 25,5 millones).
En la segunda fase, se adquirieron dos parcelas más por R$ 20 millones cada una (USD 3,9 millones cada una), cuyo valor se incrementó a R$ 174,5 millones por unidad (USD 34,2 millones por unidad). El costo real fue de R$ 71 millones (USD 13,9 millones), pero los estados financieros mostraron un costo de R$ 741,3 millones (USD 145,4 millones).
“La investigación se inició tras el análisis de los informes elaborados por el Banco Central, que revelaron indicios de graves irregularidades en la gestión de la entidad financiera. Con base en esta información, la Policía Federal comenzó a examinar las acciones de los administradores del banco y la forma en que se registraba y presentaba la información contable a los organismos reguladores”, señala la agencia de noticias O’Globo.
Además, el medio brasileño expone, tal como lo hemos mencionado, que las inconsistencias detectadas indican que el presunto fraude no se limitaba a la elaboración de los estados financieros, ya que los activos podrían haber sido sobrevalorados y los ingresos manipulados, creando una imagen de solidez financiera incompatible con la realidad económica de la institución.
Este martes, en el marco de esta investigación, la Policía Federal de Brasil allanó varios inmuebles en São Paulo ligados a directivos del Digimais, quienes también son religiosos de la Iglesia Universal del Reino de Dios, como el obispo João Urbaneja, considerado un estrecho colaborador de Edir Macedo; su hijo, Thiago Urbaneja; y empresarios vinculados al Grupo ID, responsable de la gestión de fondos relacionados con la entidad financiera.
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