Sin embargo, no todo es color de rosas para el primer mundo y tampoco para el actor que lleva la delantera en la vacunación: Israel. Negocios son negocios y las vacunas podrían considerarse el commodity del 2021, por lo que si no hay dinero no hay dosis. Según el sitio de noticias The Jerusalem Post (The JPOST), Pfizer ha detenido los envíos de vacunas contra el coronavirus a Israel ya que el país no transfirió el pago de las últimas 2,5 millones de dosis que suministró al país.
Israel pagó las primeras 10 millones de vacunas que recibió para llevar a cabo la mayor parte de su campaña de vacunación. Pero en febrero se comenzó a quedar corto de dosis, por lo que el primer ministro Benjamin Netanyahu y el director general de Pfizer, Albert Bourla, llegaron a un acuerdo para suministrar las dosis adicionales. The JPOST sostiene que Israel pagó mucho más por las dosis que cualquier otro país.
La esperanza de una vacuna más barata
Una nueva vacuna contra el covid-19 que está entrando en ensayos clínicos en Brasil, México, Tailandia y Vietnam, podría ser la esperanza para los países más desfavorecidos económicamente, explica The New York Times.
Se trata de la vacuna NDV-HXP-S, la cual es la primera en ensayos clínicos con un nuevo diseño molecular, y, además de esperarse que cree anticuerpos más potentes que los inmunizantes actuales, podría ser mucho más fácil de producir. Los países con una renta menor, podrían adquirirla a un bajo costo o fabricarla por sí mismos.
El caso de AstraZeneca/Oxford
España canceló la administración de la vacuna anglosueca en menores de 60 años luego de que se detectaran nuevos casos de tromboembolismo en ciudadanos que recibieron la primera dosis.
El mismo día (7/4) que la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) confirmó el "posible vínculo" de la vacuna de AstraZeneca con la aparición de coágulos, un hombre de 65 años fallecía en Lleida tras recibir la primera dosis.
Sin embargo, en caso de demostrarse efectivamente que hay una vinculación entre estos trombos y la vacuna, la farmacéutica anglo-sueca evitaría pagar cualquier tipo de indemnización, aunque asumiría el daño causado, debido a lo acordado en el contrato de adquisición de la patente de Oxford firmado por la Comisión Europea.
En la Unión Europea (UE), si las vacunas contra el covid-19 presentan efectos secundarios al largo plazo, la responsabilidad sería de los laboratorios pero las indemnizaciones a los afectados o sus familiares serían pagadas por los Estados miembros.