Podría decirse que ésta problemática se vería subsanada a través del empleo de webcams, aunque la opción no es tan sencilla como parece.
La primer traba de esta "solución" es que si bien seguramente buena parte de los estudiantes cuenten en su casa con una computadora que ya cuente con éste periférico instalado en su macro, puede haber otros tantos que no y encima no dispongan de una webcam USB en sus hogares.
Asimismo, por más que todos tengan acceso a esa posibilidad la vigilancia total siempre se verá imposibilitada ya que se trata en en mayor de los casos de una numerosa cantidad de alumnos para controlar.
En España, dónde las entidades privadas se encuentran lidiando con el mismo dilema, hay una universidad que dispone de un software de reconocimiento facial que no solo identifica a alumno, sino que permite detectar intentos de trampas, como la inserción de una grabación previa en la webcam.
De todos modos, no todas las instituciones disponen de ese tipo de softwares y es por eso que en algunas facultades la opción del examen oral individual o en grupo empiezan a tomar fuerzas. Igualmente esto tiene sus riesgos, como una eventual descalabro del Internet.
Otras universidades se plantearán hacer los exámenes con límite de tiempo reducido y algunas incluso llevarlo más al terreno de la práctica, para que el alumno en ese sentido deba saber aplicar los conceptos leídos, algo que trasciende el saber teórico. Así el famoso estudiar de "memoria" no serviría ya que tenés que llevarlo a la práctica con un ejemplo concreto.
En fin, quedará en cada institución establecer la metodología de exámen para reducir al mínimo las posibilidades del alumno de hacer trampa. Lo cierto es que las universidades se enfrentan a un reto que sólo los resultados dirán si fue superado o no.