Según la agencia Reuters, está muy automatizada la censura hacia todo lo relacionado a este hecho y a otros temas como Taiwán y Tíbet. Todo lo que tenga que ver con fechas, imágenes y nombres se rechazan automáticamente.
Cuatro censores, que trabajan en empresas de tecnología chinas como Bytedance, Weibo Corp y Baidu Inc dijeron que censuran entre 5.000-10.000 piezas de información al día, o entre cinco y siete piezas por minuto, la mayoría de las cuales dijeron que eran contenido pornográfico o violento.
Pero la censura no es solamente para los medios de comunicación, ni para quienes quieren buscar información sino también para aquellos que publican en Twitter o Instagram cualquier tipo de comentario, aunque sea de opinión, sobre este período “sensible” de la historia de China. Tal es así que inclusive fotos de turistas en esa plaza son censuradas sin intención por el hecho de simplemente mencionarla. Según se explica en Reuters, en el período previo al aniversario de la Plaza de Tiananmén de este año, la censura en las redes sociales se ha dirigido a los grupos LGBT, a los activistas laborales y medioambientales y a las ONG.
El Presidente Xi Jingping está gastando cada vez más fondos en la Administración del Ciberespacio de China, la encargada de todo lo relativo a la censura. Inclusive ha hecho reformas legales donde “falsificar la historia del Partido Comunista” en Internet es un delito punible tanto para las plataformas como para los individuos.
Para los usuarios de Internet y los activistas, las sanciones pueden ir desde multas hasta penas de cárcel por difundir información sobre eventos delicados.
En China, la tecnología está a la orden de la censura. Y la censura rige en internet, que es la fuente de información y comunicación más grande que tenemos en el mundo hoy en día.