Huawei no se quedó callado y comunicó que valora las relaciones cercanas con sus socios, pero reconoce la presión que sufren algunos de ellos como resultado de decisiones motivadas políticamente: “Confiamos en que esta lamentable situación pueda resolverse y nuestra prioridad sigue siendo para continuar ofreciendo tecnología y productos de clase mundial a nuestros clientes en todo el mundo”, expresó, según informó Reuters, la compañía tecnológica china en un comunicado, claramente afectada por la situación.
Los diseños y la arquitectura de chips de ARM, que cuenta con 8 oficinas en USA, forman la base de la mayor parte de los procesadores de los móviles de todo el mundo y su único competidor directo es Intel, otra empresa estadounidense vetada para Huawei. Por esto, el veto de ARM supone para la compañía de origen chino un grave problema ya que debe contar con una licencia para montar sus chips y, por tanto, sus teléfonos móviles.