Este viernes (22/1), la Directora General de Google en Australia, Melanie Silva, dio un ultimatum al gobierno australiano. Silva dijo en una audiencia en el Senado de ese país que la ley es "impracticable". "Si esta versión del código se convirtiera en ley, no tendríamos otra opción que hacer que el buscador de Google deje de estar disponible en Australia", advirtió Silva. En respuesta, los legisladores cuestionaron estos dichos y acusaron a Google de "chantaje" y de tratar de intimidar al gobierno australiano.
Por su parte, Facebook repitió este viernes (22/1) la amenaza de impedir que los usuarios de Australia compartieran noticias. Simon Milner, el director ejecutivo de Facebook en Asia-Pacífico, dijo en la audiencia del Senado que era "una consecuencia potencial en el peor de los casos".
El Primer Ministro de Australia, Scott Morrinson, dijo que los legisladores no cederían a las "amenazas". "Permítanme ser claro: Australia establece sus propias reglas para las cosas que puede hacer en Australia. Eso se hace en nuestro parlamento. Pero no respondemos a las amenazas", les dijo a los periodistas este viernes (22/1).
Australia está lejos de ser el mercado más grande de Google. Por lo tanto, lo que verdaderamente preocupa a los gigantes tecnológicos es que esta ley siente un precedente y sea vista como un ensayo global de cómo los gobiernos podrían tratar de regular a las grandes empresas de tecnología. La misma Directora General de Google en Australia lo confirmó el día de hoy, viernes 22/1, diciendo que si la ley obliga a la empresa a pagar por los enlaces y los resultados de búsqueda, establecería "un precedente insostenible para nuestros negocios y para la economía digital".
La semana pasada, Google confirmó que estaba bloqueando los sitios de noticias australianos de sus resultados de búsqueda como parte de un "experimento" para probar el valor de los mismo, pero sólo parece ser el precursor de una purga total de contenidos informativos. El contexto actual en el que nos encontramos, en medio de una pandemia mundial, las noticias creíbles y el periodismo de interés público son más importantes que nunca.La amenaza de Google es escalofriante para cualquier democracia. Es decir, es fundamental para cualquier sistema democrático el libre acceso a la información de calidad. Ya hemos sido testigos de los daños de la desinformación en los sucesos de violencia en el Capitolio en USA.
El accionar de Google y Facebook hace que se vean las verdaderas intenciones que se esconden detrás de su eslogan de libertad de acceso a la información. En última instancia, lo que importa verdaderamente son sus intereses comerciales y no los procesos democráticos de las naciones en las que operan. Con las presiones ejercidas, arrinconaron al gobierno australiano elegido democráticamente y el cual ahora no tiene otra opción que rechazar las amenazas de intimidación y seguir adelante con el código. De no ser así, estaríamos entregándoles nuestras democracias a las grandes tecnologías.