El Frente Polisario reivindica su derecho a la autodeterminación en el Sahara Occidental y es considerado un grupo terrorista por Rabat.
La prensa española dice que parte de los migrantes está volviendo voluntariamente a Marruecos tras constatar que no tienen ni alimentos ni dónde dormir.
La crisis migratoria es, por otro lado, consecuencia de la situación del Sáhara Occidental.
Madrid cree adicionalmente que Rabat actuó por miedo a que haya un camio de actitud respecto de su soberanía sobre el Sahara Occidental por parte de la nueva administración estadounidense o como forma de aviso preventivo a Europa por la posición que puede mantener también ante este asunto.
Ahora, fuentes del Ejecutivo español han asegurado que Marruecos "está suavizando" su posición. La intensidad de las llegadas ha ido decayendo, Marruecos "está bajando el diapasón" y la Policía marroquí está actuando con más intensidad.
Horas atrás, el ministro de Derechos Humanos marroquí, Mustafá Ramid, dijo que España sabía "que el precio de subestimar" a su país "era muy caro", tras decidir acoger en territorio español al secretario general del Frente Polisario, un "enemigo" de su pueblo.
"La aceptación del Estado de España de recibir al presidente del grupo armado Polisario, alojarlo en uno de sus hospitales con una identidad falsa, sin tener en cuenta la buena vecindad que requiere coordinación y consulta, o al menos noticias en estos casos, es irresponsable", aseguró Ramid. "¿Qué esperaba España de Marruecos, al ver que su vecino alberga a un responsable de un grupo que lleva armas contra el Reino?"
La crisis diplomática hizo que hasta fuera llamada a consultas la embajadora marroquí en Madrid, paso que ya fue revertido.
España asegura que Marruecos es un país "amigo" y debe seguir siéndolo.