El antiguo inspector en jefe de la Policía Judiciaria portuguesa mantuvo una entrevista con Hola España y garantizó que las acusaciones hacia los Mc Cainn se basaban en elementos probatorios contundentes. "Hay testigos que dicen estar seguros en un 80 por ciento que el padre de Madeleine era la persona que llevaba un niño tapado camino de la playa, en el apartamento se ha encontrado olor a cadáver y sangre de la niña, y también dentro de un coche alquilado 23 días después", reveló Amaral.
Las inconsistencias en las declaraciones de los McCann son subrayadas por Amaral en su libro. Por ejemplo, la madre de Madeleine, Kate Healy, afirmó haber visto las ventanas cerradas en el piso que alquilaba en el Ocean Club cuando sus gemelos y Madeleine dormían; mientras que algunos testimonios de las 9 personas vacacionando con ellos, y que hacían su recorrido de campana desde el restaurant hacia las habitaciones -para controlar la seguridad de los infantes- señalaron que dichas ventanas permanecieron siempre cerradas.
De igual forma, el personal policial portugués constató ese 3 de mayo del 2007 que no se habían forzado cerraduras ni ventanales ni tampoco había sucedido un robo.
El Tribunal de Estrasburgo dictaminó el día de hoy (20/09) que no hubo violación a la vida privada por parte del autor del libro, pero que si efectivamente hubo un daño a la reputación de los McCann fue colateral y producto de la atención mediática por haber sido investigados penalmente.
"Aún suponiendo que la reputación de los demandantes hubiera sido dañada, esto no se debía al argumento esgrimido por el autor del libro, sino a las sospechas expresadas contra ellos, lo que los llevó a ser investigados en el curso de la investigación penal (la oficina del fiscal decidió no tomar más medidas en julio de 2008) y provocó una intensa atención de los medios y mucha controversia", sentenció el TEDH.
En diálogo con Radio Renascenca, Gonçalo Amaral, reiteró su presunción de culpabilidad de los padres de Madeleine como inventores de un rapto: "Se han invertido miles, incluso millones de euros en los últimos años para crear un falso sospechoso".
En la actualidad, el principal sospechoso del la desaparición de Madeleine es Christian Brueckner, un alemán condenado a siete años de prisión por abuso sexual a una anciana estadounidense y con una causa de pedofilia en Baviera. Según Der Spiegel, Christian Brueckner vivió en Praia Da Luz y estuvo próximo a la residencia de los McCann ese fatídico mayo del 2007.
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