Las usurpaciones y delitos contra las propiedades se suceden y no sólo involucran a la descendencia mapuche, que en general no manifestaba reclamos territoriales por la vía violenta, sino que se radicalizaron con la presencia de representantes de organizaciones sociales, de Derechos Humanos, anarquistas, ambientalistas, entre otros, que conforman un grupo heterogéneo que se precia de progre.
Ese es uno de los motivos por los que el kirchnerismo adhiere políticamente a esa corriente y le brinda apoyo cuando es gobierno, como ahora.
El embajador en Chile, Rafael Bielsa, es un entusiasta simpatizante de todo lo relacionado con la causa mapuche y, si cabía alguna duda, bastan ver sus declaraciones sobre la performance de Kast en la reciente contienda electoral chilena, que provocaron una airada reacción de la Cancillería trasandina, y el despegue de la Casa Rosada.
Los últimos incidentes por incendios y tomas que tuvieron lugar primero en Villa Mascardi y luego en Cuesta del Ternero, dejaron al descubierto, por si hacía falta, la diferencia de posiciones entre el gobierno nacional y el provincial, que hicieron que los dueños de campos y parcelas se sintieran desprotegidos, primero, por el Estado, y luego empezaran a organizarse para defensa y represalias.
Esta división, que culminó en enfrentamientos directos entre vecinos enojados y militantes, la semana pasada, fue plausible en El Bolsón y es la que llevó al ex senador viedmense, Miguel Pichetto, a sostener que el separatismo se manifestaba por primera vez en Argentina.
Atribuyó inclusive la derrota del oficialismo nacional en la provincia a la actitud prescindente que adoptó el ministro de Seguridad Aníbal Fernández ante el pedido de refuerzos que le formulara la gobernadora Arabel Carreras al iniciarse la toma en El Bolsón.
Agresiva amenaza
Los resultados de la primera vuelta en Chile fueron en la dirección opuesta. El gobierno de derecha militarizó la subzona sur y la población, que se sintió acompañada frente a una agresiva amenaza indigenista, devolvió la medida con la adhesión en las urnas.
Aníbal Fernández repitió en esta nueva oportunidad su negativa a enviar fuerzas federales al área más caliente, donde un militante mapuche fue muerto y otro herido por atacantes civiles.
Adujo haberse enterado que la gobernadora de Río Negro, Arabela Carreras, dijo que les "había pedido personal" por el conflicto en Cuesta del Ternero y explicó por qué se opuso: "Dije que no porque había 12 personas allí, la gobernadora debía resolverlo con la fuerza provincial".
Los números que le pasaron sobre la cantidad de involucrados directamente pueden ser reales, pero sólo circunstanciales, según los testimonios de lugareños.
La toma llevaba más de dos meses y hubo orden de desalojo que se frenó con una medida cautelar interpuesta por las organizaciones de derechos humanos.
Pero en el ínterin, una parte de los ocupantes se retiraron por temor a ser detenidos si se ejecutaba, muchos de los cuales por tener antecedentes que podrían agravar su situación procesal y que quedaran presos.
Los dos militantes que fueron baleados en el campo contiguo al del acampe eran, según los conocedores de la estrategia mapuche de usurpación, la avanzada para una posterior expansión, como lo era Santiago Maldonado en Cuchamen con Pilquiman.
Los relatos de testigos indican que avistaron un vehículo rojo oculto y se acercaron con el propósito de amedrentar a los ocupantes para que se fueran. Pero resulta que dos caminaban en hacia ellos aunque no se veían por las hondonadas del terreno, y en un momento se cruzaron.
Los jóvenes mapuches no llevaban armas de fuego y sus oponentes, sí, rifles calibre 22, con los que les dispararon sin mediar discusión 4 tiros arriba de la línea de la cintura. Los resultados que ya son conocidos.
Así como llegaron se fueron sin que los vieran pasar en los cordones policiales. El área en la que se produjo el tiroteo estaba vigilada: como a medio kilómetro del campamento de la toma.
La ausencia de federales y la presencia de civiles armados dejaron esta zona, de gran atractivo turístico y explotación de frutas finas y lúpulo, a merced de los violentos. Uno de los que aparece como cabecilla del movimiento mapuche es Matías Santana, un beligerante cuadro que ya estuvo en los sucesos de Mascardi, claro que enfrentando a rancheros menos preparados en el uso de armas que los vecinos de la Cuesta del Ternero.
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La presencia en las tomas del beligerante Matías Santana, el de los binoculares que declaró en el caso Maldonado, aporta un condimento violento a la reivindicación mapuche. Foto Infochucao.
Desde el 18 de septiembre junto a miembros de la comunidad Quemquemtreu mantienen ocupado un sector bajo la consigna de que se trata de tierra ancestral mapuche.