Carlos asegura que mucha gente se cree que Maduro apoya al comandante, el fallecido Hugo Chávez, pero que, en realidad, es “una pauta publicitaria”.
Y agregó: “el director del despacho del entonces canciller (Nicolás Maduro) me contactó y me dijo que querían que fuera yo el fotógrafo de la campaña de Nicolás. Durante la sesión fue distendido pero no había una línea. Las fotos fueron poses improvisadas y burlescas. ‘Ahora cómo Pinochet, ahora como candidato' decía Maduro”, dijo Gómez en su entrevista con La Vanguardia.
Las fotos inéditas de aquella sesión para la campaña electoral de 2013 son un catálogo de poses de un Maduro que demuestra una capacidad poliédrica. En ellas se muestra desinhibido. Adopta desde semblantes afeminados a otros de marcado gesto autoritario, pero bufón. Es fácil que a muchos, al verlas por primera vez, estas imágenes les provoquen sensaciones de patetismo. Los ciudadanos de Venezuela no están para bromas. Su país vive una aguda crisis económica e institucional.
José Carlos recuerda bien que aquella sesión fotográfica fue dispersa e improvisada como casi todo, explica, en lo que se refiere a cuestiones de imagen en el caso de Nicolás Maduro . “Aquí, lo que realmente importa –asegura rotundo–, más que las imágenes, que bueno, sí, que seduzcan, que vendan lo que se quiere vender… Pero más que eso, lo que interesa es el negocio que es una campaña. No había contratos. No había facturas. Todo era en negro. Maletines en bolívares o dólares que van y vienen”.
“Yo no era un seguidor furibundo del gobierno. Era solo un técnico que cubría lo que tenía que cubrir”, subraya como colofón al relato sobre una gira internacional que hizo siguiendo a Chávez por países como Siria, Ucrania, Rusia, Bielorrusia y Libia. “El último abrazo entre Chávez y Gadafi lo grabé yo. Me tocó estar allí. Un año después estaba Gadafi muerto”, relata.
Era su trabajo, insiste. Por ese, por ejemplo, y por los que hizo antes fue por lo que lo vinieron a buscar para incorporarse como fotógrafo a la campaña de Maduro. Esa misma en la que el que hoy se disputa el liderazgo del país con el presidente Juan Guaidó estuvo acompañado de Diego Armando Maradona en la noche electoral.
José Carlos Gómez ahora trabaja de reponedor en una bodega en l’Hospitalet de Llobregat, en Barcelona, España, con un horario plagado de rigores. Preferiría ejercer de lo que tanto le gusta, como hacía en Venezuela, pero tampoco parece sentirse un desdichado. No pierde la fe. Hace lo que hace por su familia y punto, dice.