Según la lectura que dio la BBC, "esto significa que las importaciones de esos materiales que lleguen a la frontera estadounidense tendrán un recargo, lo que podría disuadir a la industria local de comprar acero o aluminio procedente de esos países.
Los expertos advierten que es probable que la medida lleve a las compañías en EE.UU. a buscar nuevos proveedores que les permitan mantener el precio de sus productos y seguir siendo competitivos en el mercado global.
El acero y el aluminio son usados intensivamente por la industria alimentaria en envases y para la protección de sus productos, así como en la industria automotriz para la fabricación de vehículos y de piezas o en la fabricación de maquinaria".
Jair Bolsonaro, presidente brasileño respondió que hablaría "directamente con Trump sobre la decisión".