Almagro comenzará su mandato como Secretario General de la OEA por los próximos 5 años recién en el mes de mayo cuando concluya el primero. Sin embargo su elección fue un tanto problemática teniendo en cuenta que la votación se realizó en secreto en la sede principal de Washington después de se desatará una polémica ya que muchos países, entre ellos México y Venezuela habían presionado por atrasar la reunión a causa del Coronavirus.
Recordemos que el gobierno mexicano de Andrés Manuel López Obrador y el del Nicolás Maduro se habían opuesto a otro mandato de Almagro, teniendo en cuenta que el mismo no solamente es apoyado por Estados Unidos y los gobiernos de centro derecha sino porque también se trata de una figura polémica ya que anteriormente el uruguayo fue un fiel seguidor del socialista y ex presidente de Uruguay, Pepe Mujica.
Aunque esta vez su elección no fue tan unánime como la primera en 2015 donde 33 de los 35 miembros habían votado a su favor. La diferencia es que hasta ese momento, Almagro todavía era fiel a sus ideologías y objetivos políticos que había defendido como canciller de Mujica (2010-2015). Pero al parecer durante su estadía en Washington se dejo llevar por los nuevos objetivos planteados por la Casa Blanca de Donald Trump.
La reelección de Almagro fue algo en lo que desde un principio estuvieron en juego los escenarios actuales en Venezuela y Bolivia: dos países con situaciones políticas actualmente en crisis y que podrían haber sido destrabadas y re configuradas sin el uruguayo a la cabeza.