"América Latina está experimentando el mayor flujo migratorio forzado de toda su historia, ni en los periodos de las guerras de independencia, ni en tragedias de desastres naturales, hemos enfrentado un fenómeno de este tamaño", explicó el representante de ACNUR para luego explicar que si bien todos los países de la región recibieron las noticias y a los migrantes con los brazos abiertos en un principio, tal vez no sea para siempre así ya que enfrentar una crisis migratoria de estas magnitudes no es simple. En tanto, el dictador Nicolás Maduro niega que las personas abandonen Venezuela por la crisis social y económica.
Otro de las problemáticas para tener en cuenta y que fue un tema de conversación en Argentina es el trabajo insalubre e ilegal al que están obligado los refugiados. Es así que en Argentina muchos de los venezolanos que llegaron trabajan en empresas de comida rápida y entregas como puede ser Rappi o Pedidos Ya. Sin embargo, en el caso de Argentina, y tal como explica Stein, el país "ocupó casi inmediatamente cerca de mil ingenieros de petróleo que salieron de Petróleos de Venezuela, Sociedad Anónima (PDVSA).
Esto se relaciona directamente con el costo de un flujo migratorio de estas características que se vio reflejado por ejemplo en la crisis migratoria en Europa, ya que cuando llegaban miles de personas a diario desde Medio Oriente o el norte de África, muchos cerraban sus puertas con la excusa de que alojar a millones de migrantes era un costo muy alto para el país. Si bien esto es cierto, muchos países europeos decidieron abrir sus puertas de todas formas.
En América Latina, de acuerdo a lo que explican desde la ACNUR, se intentó hacer un plan de refugiados entre todos los gobiernos. "Se llegó a una cifra de 732 millones de dólares para 2019, de lo cual se ha logrado recaudar un 52% a la fecha. Pero el flujo de gente es indetenible y cada vez sale más gente en condiciones de precariedad extrema", aseguró Stein al diario español.