Para ganar ese día, Morales necesita obtener el 50% más uno de los votos. O el 40%, pero con una diferencia del 10% frente a su competidor más cercano. De lo contrario, habrá una segunda vuelta el 15 de diciembre. Es la gran oportunidad para que, después de dos mandatos del actual presidente, la oposición gane.
En 2002, en su primera candidatura presidencial, Morales perdió en la segunda vuelta, pero en 2005 ganó con el 53,72% de los sufragios, y en 2009 se reeligió con el 64,22%. En 2015, repitió el triunfo con el 63,36%. Sin embargo, las encuestas muestran que este año el número de votantes del Movimiento al Socialismo de Evo sería menor.
A esto se suman los incontrolables incendios de la Chiquitanía, una región ubicada en el sur del país, y que fueron usados por los opositores para criticar al presidente. Solo en Bolivia hubo más de 1,2 hectáreas de bosque quemadas, 339 hectáreas de cultivo dañadas, 9,5 millones de dólares de pérdidas en la actividad ganadera, afectación en el sector turístico y daños incalculables en pinturas rupestres.
Desde la oposición, critican a Morales por leyes que él promovió para deforestar extenciones de tierra y así ampliar fronteras agrícoles. La deforestación es la principal causa de los incendios. Desde el gobierno rechazaron cualquier responsabilidad y respondieron que el fuego se había propagado por los vientos y la sequedad del clima.
Morales, por su parte, también utilizó la tragedia para hacer campaña: viajó a comunidades afectadas, se puso traje y mochila antiincendios y lanzó chorros de agua en tierras humeantes, abrazó a damnificados, construyó bebederos para animales silvestres en peligro y anunció toneladas de ayuda humanitaria.
"Ojalá sus 'shows mediáticos' valieran para salvar todo lo que Bolivia ha perdido en la mayor catástrofe ecológica de la Chiquitanía. La pausa es ponerle una 'curita' a una herida enorme de consecuencias incalculables. El presente juzgará como culpable a Evo Morales", escribió en Twitter el principal candidato opositor (que también se tomó fotos en las zonas damnificadas), Carlos Mesa.
Además, el presidente apuesta a un factor importante de su gestión para sumar votos: el crecimiento económico. Durante estos 13 años de gobierno, la pobreza disminuyó más de la mitad al pasar del 70,1% al 36,4%. La caída de la pobreza extrema fue todavía más drástica: del 37,7% al 17,1%. El crecimiento económico ha sido constante, con un promedio anual de 4,8%.
En este contexto, la ciudad de La Paz es escenario de importantes protestas sociales. Los mineros de la empresa San Cristóbal, que ya estaban en paro en reclamo de derechos laborales, con marchas y plantones frente a sedes gubernamentales, comenzaron una huelga de hambre, mientras que los médicos del sector público continúan su propia protesta para exigir que se les incorpore a la Ley del Trabajo, lo que les permitiría acceder a los beneficios de trabajadores estatales.
El fracaso de la política económica de Mauricio Macri en Argentina también beneficia a Evo. El opositor Carlos Mesa suele ser identificado con el Presidente argentino.