En Francia creen que está esperando el momento idóneo para anunciarlo.
Es judío y sus padres son argelino-franceses. Se define como bonapartista y gaullista. Su agenda política se centra en una dura postura anti-inmigración, defiende que los empleadores tengan "derecho a rechazar a árabes o negros" o dice que la mayoría de traficantes son inmigrantes. "Es así, es un hecho", afirmó durante una entrevista.
De llegar a la presidencia, Zemmour quiere aplicar una política más dura contra el uso de símbolos religiosos e impedir que a los bebés les pongan nombres que no sean franceses.
"Haré lo que Napoleón Bonaparte hizo con los judíos durante la Revolución francesa", afirmó.
Napoleón prohibió que los niños que nacieran en Francia adquirieran nombres extranjeros, una ley que permaneció en vigor hasta 1993, explica ElDiario.es.
Zemmour acaba de publica su último libro, “Francia no ha dicho su última palabra”, que se percibe como la antesala de su candidatura presidencial. Un fragmento:
“En el Suicidio francés he sacado a la luz la mecánica de la ideología progresista que ha llevado a nuestro país al abismo. Las élites progresistas entendieron que la supervivencia de su proyecto requeriría la radicalización del proceso de destrucción. Rara vez hemos estado tan debilitados, desunidos, subvertidos, invadidos como hoy. Ni un día sin su provocación, sin su deconstrucción, sin su burla, sin su humillación. Decidí continuar la historia de las cosas vistas (referencia a Victor Hugo), las cosas que han estado en silencio, demasiado tiempo en silencio. Para que Francia no solo tenga futuro, sino que también trace los caminos de un futuro. Para continuar la historia de Francia. La historia no ha terminado. Francia no ha dicho su última palabra”.
"No es extraño que Zemmour despierte tanta admiración y seguimiento, es un intelectual que hace continuas referencias a la historia de Francia en sus discursos. Tiene un gran dominio del sarcasmo que complementa con un discurso ácido. Hasta el propio ex líder del Frente Nacional, Jean Marie Le Pen ha bendecido su figura, afirmando que le 'apoyará si es el mejor situado para ganar'. 'Se subió a la barricada diciendo cosas que nadie se atrevía a decir excepto yo. Dice lo que piensa, pero con una audiencia más amplia' añadió el patriarca de los Le Pen. De momento, según las encuestas, Zemmour consigue más apoyos entre el electorado más acomodado, al contrario que Le Pen, que consigue un voto más popular. Queda por ver si finalmente, como todo apunta, hace oficial su candidatura a las presidenciales de abril, y si es capaz de alcanzar un público más transversal", escribió Pablo del Amo en el portal Descifrando la Guerra.