image.png
Celebra Marine Le Pen, en una semana la extrema derecha podría ser gobierno en Francia
¿Cuándo será la ronda electoral decisiva para Marine Le Pen?
El domingo 7 de julio de 2024 se sabrá si cambiará por completo el paisaje político de los franceses.
Si la dirigente nacionalista logra una mayoría absoluta (289 escaños) podría formar Gobierno y decidir una relación distinta a la actual de los galos con el resto del viejo continente.
Seguiría el camino de Italia donde otra “dama de hierro”, Giorgia Meloni, aprovecharon ambas los rasgos xenófobos de sus sociedades para sostener sin ruborizarse planes apoyados en un control férreo de la migración extranjera. Seguiría el camino de Italia donde otra “dama de hierro”, Giorgia Meloni, aprovecharon ambas los rasgos xenófobos de sus sociedades para sostener sin ruborizarse planes apoyados en un control férreo de la migración extranjera.
El actual titular del Palacio Elíseo ha pedido tras la derrota “una amplia unión democrática y republicana de cara a la segunda vuelta para hacer frente a Le Pen".
¿Podría hasta retirar a sus candidatos con tal de impedirle el triunfo a los ultras de Reagrupamiento Nacional?
El esquema político imperante en Francia durante varias décadas ha saltado por el aire.
El “escudo anti Le Pen” que siempre le funcionó al centro y al progresismo parece estar más debilitado que nunca.
Francia, sinónimo de una Europa que defiende los derechos humanos y la Ilustración, tiene una semana para decidir.
¿A quién elegirán los galos a pocas horas de comenzar los Juegos Olímpicos de París 2024?
¿A un monstruo de extrema derecha y nacionalista o a un Frankenstein que se está gestando y que abarca desde la izquierda radical hasta la derecha más moderada?
Hasta hace poco, con cierta elegancia, algunos analistas locales se mofaban de la lucha entre una candidata que "había matado a su padre" (Marine desplazó políticamente de la peor manera a su padre Jean Marie Le Pen) contra un candidato "que se casó con su madre" (Macron tiene como esposa a su ex profesora del secundario). Hasta hace poco, con cierta elegancia, algunos analistas locales se mofaban de la lucha entre una candidata que "había matado a su padre" (Marine desplazó políticamente de la peor manera a su padre Jean Marie Le Pen) contra un candidato "que se casó con su madre" (Macron tiene como esposa a su ex profesora del secundario).
Ahora, será difícil verlos ensayar nuevos chascarrillos.