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Vladimir Tretyakov/The Associated Press
Unos de los cambios más significativos que realizó el presidente de Kazajistán, Kasim-Yomart Tokáyev, es que asumió mando del Consejo de Seguridad que hasta ahora encabezaba Nursultán Nazarbáyev, el hombre que ha controlado el poder desde la independencia en 1991.
Nursultán Nazarbayev es un aliado del mandatario ruso Vladimir Putin y dirigió esta antigua república soviética como presidente hasta 2019 y aún mantiene una gran influencia. La situación es grave y preocupa a Moscú, que con precedentes como las crisis de Ucrania y Bielorrusia, ha prometido “a los hermanos y amigos kazajos” que ampliará su “asistencia no militar” si es necesario.
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Vladimir Putin junto a Nursultan Nazarbayev, presidente kazajo hasta 2019.
Anton Denisov/Host Photo Agency via Getty Image
Revolución
Ni el cambio de gabinete ni la promesa de volver a reducir los precios de la nafta sirvieron para calmar los ánimos de los manifestantes que asaltaban el ayuntamiento de Almaty, la ciudad más grande de Kazajistán.
El gobierno cortó los servicios de internet y telefonía móvil para evitar que la crisis se haga evidente para los ojos internacionales, cada hora aparecen nuevas imágenes en las redes sociales con la llegada de camiones militares a distintas ciudades y enfrentamientos con la población. Además, se ha suspendido la emisión de varias televisiones, como Jabar 24 y Kanal 31.
Euronews entrevistó a Arkadiy Dubnov, experto político independiente ruso para Asia Central, y declaró que lo que buscan los manifestantes son reformas económicas y políticas radicales. “Existía un descontento generalizado que no se transmitía a las autoridades debido a la falta de instituciones democráticas. Sólo se necesitaba un pretexto para desencadenar las protestas”, agregó.
Se pueden ver similitudes con las protestas en Chile y Colombia donde el descontento social estalla por lo que parecería ser un detalle que desencadena una crisis política de alto calibre.
También se observaron saqueos a comerciantes y a las fuerzas de seguridad, los manifestantes obtuvieron armamento militar.
Cuando la tiranía es ley, la revolución es orden
Según una nueva encuesta de The Washington Post y la Universidad de Maryland, el 34% de los estadounidenses cree que la acción violenta contra el gobierno a veces está justificada. ¿El caso de Kazajistán podría aplicar a esta afirmación?
Al menos una cuarta parte de la población en USA dijo que "la fuerza podría estar justificada", según la situación, con respecto a cuestiones como los derechos civiles, las políticas de armas, los resultados de las elecciones y el trabajo.
Como menciona el diario El País, Kazajistán goza de enormes reservas de petróleo. El país es miembro de la OPEP+, el cartel de exportadores de petróleo en su versión ampliada junto a otros grandes productores como Rusia. Aunque la situación económica de sus ciudadanos es mejor que la de otras repúblicas de Asia Central, la percepción es que podría ser mucho mejor. Según su agencia gubernamental para la Planificación Estratégica y las Reformas, el salario medio rondaba a finales de 2021 los 249.349 tenges, lo que equivale a unos €500.
Crecen las protestas por el precio del gas en Kazajistán con un asalto al ayuntamiento de Almaty