Jornada clave en Israel: Desde 1977 no había tanta gente en las urnas

Los datos del mediodía en Israel informan que no había tanta asistencia a las urnas desde 1977. Jornada decisiva para Benjamin Netanyahu.

Jornada clave en Israel: Desde 1977 no había tanta gente en las urnas

Es la 1ra, votación desde el ataque liderado por Hamás el 07/10/2023, que Emiratos Árabes Unidos y Egipto anticiparon a Benjamin Netanyahu pero éste o no quiso considerar o decidió que ocurriese. Es una investigación pendiente. Desde entonces Israel inició acciones bélicas en Gaza, Irán, Líbano, Yemen, Siria y Qatar. Un delirio.

Los votantes israelíes acuden a las urnas para elegir a 120 miembros del parlamento, o Knesset, en las primeras elecciones generales desde el inicio, en octubre de 2023, de la guerra contra los palestinos en la Franja de Gaza.

El partido Likud, del 1er. ministro Benjamin Netanyahu, y la coalición de extrema derecha que lidera se enfrentan a un bloque de oposición que incluye al partido Yashar, dirigido por el exjefe del ejército Gadi Eisenkot.

Las elecciones se producen en medio de un giro más amplio hacia la derecha, con interrogantes sobre la responsabilidad política por los fallos de seguridad , la supuesta corrupción, las disputas sobre el servicio militar ultraortodoxo y los intentos de descalificar a los partidos liderados por árabes que dominan la campaña.

Millones de palestinos en Gaza y la Cisjordania ocupada no tienen voz en las elecciones, mientras que los ciudadanos palestinos de Israel —alrededor de 20% de la población— deciden entre sus principios vs. el voto estratégico en un sistema que, según afirman, de todos modos los tratará como ciudadanos de 2da. categoría.

Máxima participación electoral en las Fuerzas de Defensa de Israel: el 30% de los soldados votaron antes de las 10:00.

Esto supone un aumento con respecto a las elecciones anteriores, cuando el 25,7% del personal de las FDI había votado a las 10:00.

Sala de votación en Jerusalén.

Benjamin Netanyahu

Netanyahu, el 1er. ministro que más tiempo ha estado en el cargo en Israel, busca extender su mandato tras liderar la coalición gobernante que reunió a ultranacionalistas de extrema derecha y partidos judíos ultraortodoxos.

Buscado por la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra en Gaza y sometido a un largo juicio por corrupción, lucha por su supervivencia política contra un bloque de oposición autodenominado sionista. La campaña estuvo marcada por interrogantes sobre

  • la rendición de cuentas por supuestos fallos de seguridad en octubre de 2023,
  • disputas sobre el servicio militar de los ultraortodoxos y
  • esfuerzos por excluir a los partidos liderados por árabes .

En tanto, los ataques mortales continúan casi a diario en Gaza a pesar de un "alto el fuego" que dura ya 1 año, mientras que los pogromos contra los colonos y las incursiones del ejército israelí se han intensificado en la Cisjordania ocupada.

El primer ministro Benjamin Netanyahu lanzó una campaña alarmista sobre la participación electoral de los votantes árabes, afirmando que "mujeres de izquierda están acompañando a mujeres árabes a las urnas".

En tanto, se han encontrado documentos de votantes ilegales en 115 centros de votación.

La organización civil de vigilancia electoral, compuesta por unos 20.000 observadores de colegios electorales que trabajan para salvaguardar la integridad de las elecciones, declaró haber recibido numerosos informes sobre intentos por parte de miembros de los comités de los colegios electorales o representantes de los partidos de contabilizar a los votantes en violación de las normas del Comité Electoral Central.

Los informes procedían de 115 colegios electorales de todo Israel, y en al menos 50 casos se identificó a representantes del Likud como los encargados de documentar a los votantes.

Netanyhau debe rendir cuentas"

Editorial del diario opositor Haaretz:

El martes, los israelíes deberán rendir cuentas al primer ministro Benjamin Netanyahu por sus años en el poder y exigirle en las urnas que pague por sus fracasos, su abandono y el daño que ha causado a su seguridad, a su futuro y a la resiliencia de su país. Cuesta creer que este gobierno, bajo cuyo mandato se produjo el peor fallo de seguridad y el mayor desastre de la historia del país, haya terminado su mandato completo. Cuesta creer que no haya dimitido avergonzado por voluntad propia, ni que se haya visto obligado a dimitir por protestas masivas.

Mientras el gobierno se aferraba al poder, los israelíes de a pie se vieron obligados a ocupar el lugar del Estado que colapsó el 07/10/2023, y a dedicar sus esfuerzos a rescatar a los rehenes de Hamás y de los dudosos intereses de su propio gobierno y su líder.

El daño causado por el gobierno de Netanyahu es incalculable. Está la reforma judicial, que destrozó el país; el terrorismo judío desenfrenado en Cisjordania ; la guerra en la Franja de Gaza, que se convirtió en una campaña de venganza sin límites; todos los demás frentes de guerra, que se abrieron pero nunca se cerraron; la corrupción gubernamental y la podredumbre que se ha extendido por las instituciones estatales, incluyendo la policía y el sistema educativo; y el kahanismo, que ha extendido sus tentáculos por doquier. Bajo el mandato de Netanyahu, Israel se ha convertido en un Estado paria, y ahora incluso está perdiendo al único aliado indispensable: Estados Unidos.

Pero por encima de todo se encuentra la masacre del 07/10/2023, ocurrida tras años en los que Netanyahu cultivó la ilusión de que era posible ignorar el conflicto israelí-palestino y después de haber ignorado todas las advertencias sobre las crecientes amenazas a la seguridad. E incluso después de esta tragedia, no asumió ni la más mínima responsabilidad.

Israel no puede permitirse otros 4 años bajo el mandato de Netanyahu. Ha agotado sus reservas. El deterioro de su credibilidad diplomática ha alcanzado proporciones peligrosas, y sus ciudadanos, exhaustos, están al límite de su resistencia. Pero Israel no es Netanyahu. La fortaleza de la sociedad israelí, que se manifestó precisamente en aquellos momentos en que el Estado abandonó a sus ciudadanos, es también una fuente de esperanza para su renovación.

Hace cuatro años, el "bloque del cambio" llegó a las elecciones fragmentado y sin coordinación entre sus partidos integrantes. El precio fue que Meretz y Balad no lograron entrar en la Knéset. La derecha, en cambio, llegó a las elecciones bien organizada y ganó por una escasa mayoría que le otorgó una mayoría estable en la Knéset. Y todos pagamos un precio terrible durante los años siguientes, el peor en la historia del país.

Lo único positivo de esas elecciones fue la lección aprendida. Esta vez, quienes buscan destituir a Netanyahu y a su gobierno pueden elegir entre varios partidos del bloque del cambio sin temor a que su voto sea en vano. Además, decenas de miles de israelíes que se habían mudado al extranjero han regresado a Israel específicamente para sumarse al esfuerzo por evitar su colapso y propiciar el cambio.

Durante 4 años, los israelíes han luchado por salvar a su país de su gobierno. El martes, tuvieron la oportunidad de hacerlo a través de las urnas.

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