Elecciones sin mayoría asegurada
La votación del 27 de octubre renovará los 120 escaños de la Knéset, el Parlamento israelí. El sistema electoral exige que los partidos superen el umbral del 3,25 % de los votos para ingresar en la cámara. La formación de un Gobierno requiere una mayoría de al menos 61 legisladores.
Las encuestas previas muestran una competencia ajustada entre el bloque de derecha de Netanyahu y las fuerzas opositoras. Ninguno de los dos espacios tiene asegurada la mayoría parlamentaria, según Al Jazeera y Associated Press. El resultado dependerá tanto de la distribución de escaños como de las negociaciones para formar una coalición.
Netanyahu lidera el Likud y gobierna desde fines de 2022 con el respaldo de partidos ultranacionalistas y ultraortodoxos. Eisenkot encabeza una de las principales alternativas de centro-derecha.
Naftali Bennett, Yair Lapid, Yair Golan y Avigdor Liberman también integran el espacio opositor, aunque mantienen diferencias sobre posibles alianzas y políticas de seguridad.
Gaza
La responsabilidad por los fallos de seguridad del 7 de octubre ocupa un lugar central en la campaña. El ataque de Hamás dejó alrededor de 1.200 muertos, según los balances citados por medios internacionales, y desencadenó la guerra en Gaza. Los familiares de las víctimas reclaman que una investigación determine cómo fallaron los organismos de seguridad y qué responsabilidades asumieron las autoridades.
La discusión electoral también incluye el servicio militar obligatorio, las exenciones para los hombres ultraortodoxos, el costo de vida, la política hacia los palestinos y la posición internacional de Israel. Aunque los candidatos presentan diferencias sobre la gestión y las responsabilidades del Gobierno, las principales fuerzas mantienen posiciones restrictivas respecto de la creación de un Estado palestino, conforme señaló The Washington Post.
Cisjordania: ofensiva militar y desplazamientos
La campaña electoral coincide con una nueva operación militar israelí en la Cisjordania ocupada. La ofensiva comenzó después de un ataque armado en un puesto militar próximo a Hebrón, el viernes 23 de octubre, en el que murieron dos soldados israelíes y otros tres resultaron heridos. El Ejército informó que los dos presuntos atacantes palestinos murieron por disparos de las fuerzas israelíes.
Netanyahu ordenó el cierre de la zona y anunció registros casa por casa, detenciones y demoliciones. “Actuaremos para destruir este lugar, para cambiarlo por completo”, declaró el primer ministro, según Al Jazeera. Las autoridades israelíes describieron la operación como una acción contra el terrorismo.
El Ejército realizó incursiones en distintas localidades de Cisjordania, detuvo a decenas de palestinos y demolió estructuras en Hebrón. Associated Press informó que las fuerzas israelíes cerraron accesos y puestos de control, mientras las órdenes de evacuación obligaron a familias palestinas a abandonar sus viviendas. Reuters confirmó que un funcionario palestino cifró en alrededor de 1.200 las personas desplazadas en Hebrón; esa cifra corresponde a una fuente palestina y no debe confundirse con una estimación independiente verificada.
La operación recibió el respaldo de integrantes del ala más dura del Gobierno. El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, reclamó una ofensiva de mayor alcance, mientras el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, pidió medidas más restrictivas contra la Autoridad Palestina y la circulación de los palestinos.
La respuesta también generó críticas. La organización israelí de derechos humanos B’Tselem advirtió que los planes de demolición y desplazamiento podían constituir castigos colectivos y actos que podrían ser crímenes de guerra.
La Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas expresó preocupación por las restricciones de movimiento y sus consecuencias para el acceso a servicios básicos y medios de subsistencia. Estas objeciones corresponden a las organizaciones citadas y no constituyen una resolución judicial sobre la legalidad de cada medida, expuso Reuters.
Seguridad, guerra y política exterior
La operación en Cisjordania se desarrolla en un contexto de creciente tensión regional. Al Jazeera informó que Israel y Estados Unidos intensificaron los preparativos militares ante la posibilidad de nuevos ataques contra Irán. El medio citó información de The New York Times sobre planes para una campaña militar limitada e intensa, con posibles objetivos vinculados con infraestructura energética, instalaciones nucleares y arsenales de misiles y drones.
La información describe preparativos y escenarios posibles, no una decisión confirmada de lanzar nuevos ataques. El presidente estadounidense, Donald Trump, también aludió públicamente a la posibilidad de reanudar operaciones militares contra Irán, según los reportes citados por Al Jazeera.
La política hacia Irán es otro de los asuntos que diferencian a los dirigentes israelíes, aunque las principales fuerzas comparten la consideración del Gobierno iraní como una amenaza para la seguridad nacional. Según The Washington Post, las diferencias entre Netanyahu y sus principales rivales se concentran en los métodos y objetivos de la estrategia, mientras persiste un amplio consenso contra la creación de un Estado palestino.
El resultado electoral definirá la composición del próximo Gobierno y el margen de acción de Netanyahu. También determinará cómo se abordarán los reclamos de investigación por el 7 de octubre, las operaciones militares en los territorios palestinos ocupados y las relaciones regionales. Ninguno de esos asuntos tiene una resolución asegurada antes de la votación.
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