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El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, se reúne con el ministro de Asuntos Exteriores de Jordania, Ayman Safadi, en Londres, Reino Unido [Nathan Howard/Reuters]
“Lamentablemente, la situación en Oriente Medio está empeorando cada vez que nos reunimos”, afirmó Safadi y arremetió directamente contra los 'excesos' de Israel:
No es por falta de intentos, sino porque tenemos un gobierno israelí que no escucha a nadie, y eso tiene que terminar No es por falta de intentos, sino porque tenemos un gobierno israelí que no escucha a nadie, y eso tiene que terminar
Estamos "al borde de una guerra regional" tras Gaza y Líbano
El Canciller jordano, Ayman Safadi, aseguró ante Antony Blinken que la actual escalada de violencia en Oriente Medio está "al borde de una guerra regional" y que la única forma de frenarla es un alto al fuego en Gaza y Líbano, además de las medidas "unilaterales e ilegales" en Cisjordania ocupada, que "empujan la situación hacia el abismo".
"Estamos al borde de una guerra regional en este momento. El único camino para salvar a la región de eso es que Israel acabe con las agresiones en Gaza y en el Líbano. Que pare las medidas unilaterales e ilegales en Cisjordania, que están también empujando la situación hacia el abismo", dijo.
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Blinken con el Rey Jordano
En ese sentido, los países sunitas del Golfo como Jordania, incluidos Arabia Saudita, Egipto, los Emiratos Árabes Unidos y Qatar, a diferencia del bloque chiita fundamentalista (como Irán) sí están abiertos al diálogo y al comercio con el Occidente. Y han reclamado a la Comunidad Internacional -sólo por vía diplomática- la creación de un Estado palestino, pero no han avalado la incursión sorpresiva en Israel de la milicia sunita palestina, Las Brigadas Al Qassam de Hamás. Aunque Doha sí aloja en sus resort a terroristas de Hezbollah y Hamás.
Dicho esto, es evidente que el caos en el Golfo lo activó primeramente la masacre de Hamás en Israel del 17/10/2, que condujo a la guerra en Gaza y la que derramó sangre inocente ambos lados de la grieta.
Definitivamente, el terrorismo yihadista y el fundamentalismo ortodoxo no pueden bajar las armas y en su guerra perecen también niños y mujeres.
Esta guerra en Medio Oriente no sólo se escindiría de la cuestión territorial que reclama Palestina -desde la creación del novato Estado Judío en el 48-, sino que quiebró la posible normalización de las relaciones bilaterales entre Arabia Saudita e Israel de hace un año, que off the record ya estaban en diálogo.
Con ‘mano de hierro’, el premier judío Benjamín Netanyahu desplegó a sus tropas en Gaza para erradicar al terrorismo perverso de Hamás: neutralizó focos y células terroristas más allá de enclave, porque amenazan la estabilidad del Estado judío y la región, pero se llevó puesto a las vidas de civiles inocentes.
Luego se sumó la escalada con la Hezbollah, que terminó con la reciente incursión aérea de Israel en Líbano, bastión de tal milicia chiita.
Es que tras las explosiones de beepers y walkie talkies en jurisdicción libanesa por obra del Mossad, Israel inició una segunda fase de guerra contra la Hezbollah al bombardear varias coordenadas del país. Ante los ataques, el grupo chií ya les advirtió que han entrado en "batalla" y que "morirán aterrorizados".
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