Los separatistas pro-rusos, explicó Fernando Cocho, analista de Inteligencia y experto en metodología de inteligencia en CNN Radio, "llevan 3 años de conflicto con las tropas del gobierno de Ucrania".
En su opinión, "en muy poco tiempo estaremos ante una guerra, pero no una guerra tradicional, sino guerras localizadas y choques en las fronteras”.
“Llevamos más de 2 años en una guerra cibernética o de inteligencia económica, que consiste en el robo de datos, de información, boicot de información, boicot de plataformas tecnológicas, boicot de empresas”, detalló, “es una guerra semiabierta entre bloques, entre intereses estratégicos, entre lobbys."
Ahora “resta por ver la intensidad con la que Europa apoya a Ucrania y la intensidad con la que Rusia apoya a los separatistas ucranianos”, aseguró, “y de ahí veremos el futuro de la humanidad, porque el siguiente paso puede costarnos muy caro”.
La llamada telefónica de ayer jueves, de 50 minutos de duración, no dio lugar a ningún avance importante, según declararon posteriormente funcionarios estadounidenses y rusos, pero sí fue descrita como "seria y sustantiva" y estableció el tenor de las próximas conversaciones diplomáticas en persona entre ambas partes.
Biden presentó dos caminos para Putin mientras continúa acumulando tropas rusas en la frontera con Ucrania: uno, una ruta hacia la desescalada y otro centrado en la disuasión mediante sanciones económicas, una mayor presencia de tropas estadounidenses en el flanco este de la OTAN y mayor asistencia a Ucrania.
El camino que se elija "dependerá de las acciones de Rusia en el período venidero", dijo un funcionario estadounidense, y agregó que habría "graves costos y consecuencias si Rusia procede" con su agresión regional.
Introducir una nueva ronda de sanciones contra Rusia por Ucrania sería un "error colosal" que podría conducir a una ruptura total de las relaciones entre los dos países, dijo el presidente ruso al estadounidense, según el asistente presidencial Yury Ushakov.