Por otro lado, de acuerdo a lo que informó el diario estadounidense The New York Times, el Pentágono presnetó un plan la semana pasada, en el que Estados Unidos planea desplegar 120.000 soldados en Medio Oriente ante la escalada de tensión con las autoridades iraníes.
Si bien el informe no fue confirmado y desmentido por el presidente norteamericano, Donald Trump, la cita en el diario fue del secretario interino de Defensa Patrick Shanahan. Es por eso que tal vez los dichos de Trump son solo otro episodio de su guerra con los medios de comunicación a los que volvió a acusar de dar "noticias falsas".
Aunque esto no sería tan épico, ya que como mencionamos previamente, ya hubo un despliegue militar estadounidense en Medio Oriente, con el porta aviones Abraham Licoln.
En tanto, España, quien era uno de los principales apoyos de Donald Trump en su misión en el Golfo Pérsico, retiró su Fragata Méndez Núñez por temor a verse arrastrada en un conflicto armado entre ambos países.
“Se ha producido una interrupción temporal, provisional, de la integración de la fragata Méndez Núñez en el grupo de combate del portaaviones Abraham Lincoln porque la misión a la que está destinado el portaaviones no estaba prevista cuando se llegó al acuerdo”, dijo la ministra de Defensa, Margarita Robles haciendo referencia a la primera causa por la que se instalo el navío: para mejorar la operatividad y el adiestramiento conjunto.
La decisión prevé que la Méndez Núñez seguirá en la zona, pero sin entrar en el Golfo, con el propósito de sumarse al grupo de combate estadounidense una vez que este continúe su ruta, siempre y cuando el programa continúe vigente.
En tanto, si bien la Unión Europea (UE) comparte algunas de las preocupaciones de Estados Unidos sobre Irán, como su participación en la guerra de Siria, todavía respalda el acuerdo nuclear de 2015 con Teherán, que Trump abandonó hace 1 año y condenó el despliegue militar en territorio oriental. Aunque representa una grieta más en las relaciones entre Bruselas y la Casa Blanca, es así que Mike Pompeo tuvo que posponer su reunión con Sergei Lavrov en Rusia para visitar Bruselas y buscar acuerdos.
Ahora Europa se encuentra en el medio de las tensiones entre el presidente iraní, Hasan Rohaní, quien dio a la UE un "ultimátum" de 60 días antes de dejar de cumplir partes de ese acuerdo nuclear para lograr su apoyo, y Estados Unidos que parece tener decidido no dejar de apretar a Irán. Aunque su objetivo principal es lograr que el acuerdo no se rompa del todo, como al parecer quiere la administración Trump.