A partir del diagnóstico de la mujer y su pareja, el hospital se preparó para el parto instalando una zona confinada en la maternidad y los médicos llevaban tres pares de guantes, gafas de protección y máscaras para hacer la cesárea.
El resultado de la primera prueba por coronavirus en el bebé dio negativo. "El virus no se transmite a través de la placenta", informó el director de la maternidad del hospital al canal local ERT.
Tanto la madre como el recién nacido están en excelentes condiciones. La mujer fue transferida a una cámara de presión negativa y el bebé a la unidad de atención neonatal para su monitoreo. La mala noticia es que no podrá abrazar a su hijo hasta dentro de dos semanas.
"Fue una experiencia única", relató un obstetra que participó del parto.