"Acabas de ser ROCKEADO por adolescentes en TikTok que inundaron la campaña Trump con reservaciones de boletos falsos y te hicieron creer que un millón de personas querían tu open mic de supremacía blanca lo suficiente como para llenar una arena durante (la crisis) del Covid", escribió la congresista demócrata Alexandria Ocasio-Cortez.
El tuit llegó en respuesta a otro del manager de campaña de Trump, Brad Parscale, quien escribió que "manifestantes radicales, impulsados por una semana de cobertura mediática, interfirieron con los simpatizantes de Trump en el mitín. Hasta bloquearon el acceso a los detectores de metales, impidiendo a la gente entrar." No ofreció prueba alguna de esto,lo que arroja bastantes dudas sobre la versión.
Steve Schmidt, exjefe de campaña de John McCain y crítico de Trump, dio a entender que el grupo al que pertenece, de republicanos contra Trump, llamado "Lincoln Project", estuvo detrás de la jugada de dejarle el estadio vacío al presidente.
"El alcalde y el gobernador hicieron un gran trabajo, pero había personas muy violentas", acusó Trump. "Y nuestra gente no es tan violenta. Pero si lo fueran, sería un terrible, terrible día para el otro bando, porque yo conozco a nuestra gente. Nunca se rendirían ante sus amenazas, y nunca permitiremos que destruyan nuestra nación", arengó desde el estrado.
Lo cierto es que por mucha operación que pueden haber montado los seguidores del pop coreano o los propios enemigos republicanos de Trump, nadie puede sabotear un acto que está lleno. Si no concurrió más gente al mitín presidencial es porque no hay más gente interesada en ir. Cualquier otra jugada solo puede acentuar el ridículo haciéndole creer a la campaña que habrá miles de asistentes que en realidad no estarán allí. Pero eso no quita el hecho más importante: poca gente tiene ganas de acercarse a escuchar a Trump hablar.
La magia de las fotos. El vicepresidente Mike Pence tuiteó una foto del evento que por sus efectos, disimula las gradas vacías: