Sin embargo más allá de los perdones, el tribunal turco acusa en un documento de más de 100 páginas a 18 ciudadanos saudíes de haber "estrangulado y descuartizado" al periodista. Esto teniendo en cuenta que hasta el momento no se conoce el paradero de sus restos y tras haberse dado a conocer audios donde se escucha al personal de seguridad de la embajada y otros funcionarios planear el asesinato y el posterior proceso de deshacerse del cuerpo.
La única persona en declarar luego de la apertura de su ex pareja fue Zeki Demir, un técnico local que trabajaba para el consulado y que al parecer fue convocado a la sede diplomática ese mismo día del asesinato ya que se le había pedido que "prenda un horno"."Había entre cinco y seis personas allí.Me pidieron que encendiera el horno tandoor (un tipo de horno profundo y circular de origen indio). Había un aire de pánico", explicó el mismo. Aunque eso no fue todo ya que el mismo también aseguró que las placas de mármol alrededor del horno parecían haber cambiado de color como si hubieran sido limpiadas con un químico.
"La justicia no había desempeñado su papel hasta ahora. Y a pesar de que es una justicia con muchas limitaciones, al menos se les da la posibilidad y el espacio para hablar", explicó a los medios locales Agnes Callamard, relatora especial de la ONU sobre ejecuciones extrajudiciales y enviada especial para el juicio.
En medio se encuentran las tensiones políticas entre Estambúl y Riad teniendo en cuenta que ambos atraviesan un período de desconfianza mutua en la región la cuál quedó en evidencia luego de que Arabia Saudita en su intento por quitarse la imagen de autocracia de encima decidió someterse a un espionaje tecnológico por parte del gobierno turco de Recep Tayyip Erdogan quien intentó comenzar con un plan de este tipo para desmantelar cualquier tipo de accionar sospechoso que este llevando adelante la corona y el príncipe heredero Mohammed bin Salman.