Entre los lugares de peregrinación, por ejemplo, se encuentra Zunyi, una localidad de 6 millones de habitantes en las montañas de la provincia de Guizhou. En una conferencia celebrada allí en 1935, durante la Larga Marcha de las tropas comunistas, Mao Zedong terminó de consolidar su liderazgo del Partido sobre otros dirigentes rivales que disputaban su estrategia y separó decisivamente al PCCh de las directrices de Moscú, según la versión que cuentan los historiadores oficiales.
Pero la manipulación es una de las características de este "turismo rojo". Los críticos señalan que estos sitios relacionados resaltan la perseverancia de los líderes comunistas y sus triunfos, pero pasan por alto sus errores llegando a tergiversar la realidad.
Todo esto reafirma el mensaje que Xi Jinping ha querido reforzar desde el comienzo de su mandato: "Gobierno, ejército, sociedad y escuelas, al norte, al sur, al este y al oeste, el Partido los lidera a todos".
"No importa lo lejos que hayamos llegado, nunca olvidaremos el pasado, y nunca olvidaremos por qué emprendimos el camino", afirmaba el mandatario chino en febrero.
Es un turismo destinado a los miembros y seguidores del PCCh pero también ha llamado la atención de turistas internacionales. Sin embargo, la pandemia por coronavirus dificultó esto último, por lo que son los nacionales los que le han dado un mayor impulso a este "turismo rojo".
Según el portal Ctrip, solo durante la semana de vacaciones de mayo, las reservas relacionadas con el llamado turismo rojo aumentaron un 375% con respecto al mismo periodo de 2019. Entre ellos, los turistas de entre 21 y 30 años representaron el 40% de las reservas y búsquedas relacionadas, detalla la plataforma de viajes "online" del gigante asiático Toncgheng-Elong.
El éxito de este tipo de turismo se refleja en el aspecto económico: muchas áreas financieramente deprimidas del país han encontrado su reactivación económica en esta actividad.