Varias de estas demandas fueron presentadas en el estado de Pensilvania pero también en Georgia (que ya ha certificado resultados), Michigan, Wisconsin, Nevada, y Arizona.
El equipo de Trump habló de un plan sistemático para robar la elección, que habría sido perpetrado mediante "dinero comunista" de países como Venezuela, Cuba y China. También mencionó una supuesta conspiración entre el filántropo George Soros, la Fundación Clinton, Joe Biden y el líder venezolano fallecido Hugo Chávez.
Se refirió a Dominion, el sistema de votación de la empresa Smartmatic utilizado en algunas regiones del país, como elemento que habría sido utilizado para cometer el supuesto fraude. Este sistema fue creado en Venezuela por Hugo Chávez para "asegurarse de nunca perder una elección" dijo el equipo legal de Trump.
Las pruebas, planteó Giuliani, están en las declaraciones juradas de varios ciudadanos que habrían sido testigos de estos movimientos; muchas de las cuales, dijo, no mostrará aún para proteger a los denunciantes.
Sin embargo, Trump parece ya tener un plan "B", anticipándose a que esta vía no dará frutos: intentar convencer a funcionarios republicanos -leales a él- en los estados clave de que no certifiquen resultados, publicó el diario The Washington Post. De esta manera, las legislaturas de los estados entrarían a jugar, abriéndose la posibilidad de que estas elijan a los electores de qué partido mandar al Colegio Electoral, pasando por alto el voto popular.
Es una movida sin precedentes en la historia moderna de USA que según analistas, significaría un golpe letal a la democracia en caso de concretarse. Ante este escenario, el presidente electo Joe Biden se reunió el jueves con gobernadores de ambos partidos y criticó la intentona de Trump de bloquear el traspaso de poder en USA.