Pero el equipo lanzó recientemente una campaña publicitaria multimillonaria con el objetivo de mejorar su posición, no solo en esos estados, sino también en Arizona, un estado "rojo" o que vota tradicionalmente republicano: excepto a Bill Clinton en 1996, ha votado al candidato republicano en todas las elecciones desde 1972.
La campaña de Trump, según el Times, está prestando renovada atención a estados una vez considerados completamente republicanos, como Georgia. Esto indica que nada puede darse por sentado esta vez. A los republicanos les preocupa cómo saldrá Trump parado de las crisis múltiples que asolan al país.
Según el NYT, los asesores de Trump creen que su victoria dependerá de la lealtad de su base conservadora y de la presunta inclinación republicana del Colegio Electoral, que podría otorgarle nuevamente una victoria a pesar de perder nuevamente el voto popular. Recordemos que según el sistema electoral estadounidense, el presidente es electo de manera indirecta por los ciudadanos, a través de electores de un colegio electoral.
El miércoles, Trump fue consultado por la ventaja que le lleva Biden y aseguró tener "otras encuestas" donde aparece ganador, aunque no citó ninguna. En su estilo habitual, niega los hechos que no le agradan. Pero las grandes sumas invertidas en estados que se creían asegurados muestran la fragilidad de su posición. Los republicanos, sin embargo, tienen la esperanza de que Trump podrá estabilizar el país, reforzar su candidatura y reconstruir su posición política, tal como lo hizo tras varias crisis en 2016. Aunque la magnitud de esas crisis no es comparable con lo que el país atraviesa ahora.