"Los datos precisos de muertes, que indican la letalidad del virus, pueden proporcionarnos información crítica sobre los factores de riesgo subyacentes", explicó un portavoz de la Organización Mundial de la Salud al referirse a este problema y sobre todo teniendo en cuenta que de a poco todas las economías se están reactivando tanto en Estados Unidos como en Europa y las restricciones de distanciamiento social son cada vez más flexibles, lo que significa que las personas están otra vez expuestas al virus.
En consecuencia tanto las autoridades de la OMS como desde la Unión Europea recomendaron que lo más seguro es contabilizar como fallecimiento por el virus hasta las que nunca fueron confirmadas con una prueba pero que si existieron sospechas en cuanto a sus síntomas. Aunque al mismo tiempo no es tan fácil hacer la diferencia porque en medio de una pandemia cualquier fallecimiento lleva a pensar directamente en el COVID19 cuando tal vez se debe a una enfermedad cardíaca o respiratoria lejos del Coronavirus. A esto por supuesto se suma el hecho de que las pruebas escasean en todo el mundo.
"La medida de precisión es la brecha entre el total de muertes registradas por todas las causas y las relacionadas con Covid-19. La brecha debería ser similar al número esperado de muertes de un país para una semana determinada. Todos los países con buenos registros esperan un cierto número de muertes semanales según las tendencias de los últimos años. Si la brecha se amplía, como ha sucedido en la mayoría de los países, significa muertes inexplicables, que en estos días probablemente son muertes de Covid-19", explicaron los especialistas a The Wall Street Journal.