Tal es así que mientras el presidente hablaba las calles de Washington DC frente a la Casa Blanca se pintaban de amarillo con una frase gigante: "Black Lives Matter" como un mensaje directamente hacia el presidente. El mural ahora ocupa dos cuadras enteras afirmando la causa de miles de personas que se han manifestado en la capital de la nación. Recordemos que esto es una reacción directa no solo al racismo que Donald Trump demostró desde el primer día sino que a sus últimas declaraciones en cuanto a la necesidad de sacar a los militares a las calles para frenar las protestas.
"Hubo una disputa esta semana sobre de quién es la calle, y el alcalde Bowser quería dejar muy en claro de quién es la calle y honrar a los manifestantes pacíficos que se reunieron el lunes por la noche", dijo a The Washington Post, John Falcicchio , jefe de gabinete del alcalde de Washington DC.
Pero ahora volviendo a la economía y las consecuencias, ¿las buenas noticias del desempleo lograrán opacar los estallidos sociales y el pésimo manejo de la pandemia del Coronavirus? Esto no es seguro teniendo en cuenta que según continúan reflejando las encuestas de opinión, la mayoría de los estadounidenses no están de acuerdo con las formas del presidente a la hora de proteger el sistema de salud y controlar la crisis, ya que más de 108.000 norteamericanos ya fallecieron a causa del COVID19. A esto se le suman las críticas que recibió en los últimos días por parte de sus propios compañeros republicanos, ex presidentes y funcionarios y hasta miembros del Ejército.
Pero por supuesto en su conferencia Trump no hizo referencia a las críticas y tampoco permitió las preguntas de periodistas. Claro que esto recibió inmediatamente comentarios por parte de su opositor demócrata de cara a las elecciones, Joe Biden: "Que el presidente trate de poner cualquier otra palabra en la boca de George Floyd es francamente despreciable", explicó el ex vicepresidente de Barack Obama. Esto nos lleva directamente a el rol que tiene Biden en el estallido social y como repercutirá en su campaña política teniendo en cuenta que si bien los jóvenes defensores de los derechos afroamericanos y antiracistas salieron a las calles, todavía no es seguro que vayan a participar en los comicios.
Muchos sociólogos explican que viendo el escenario actual a nivel internacional, muchos se verán motivados a acercarse a las urnas para intentar cambiar algo. Sin embargo, un focus group realizado por la organización #BlackLivesMatter, reflejó que los votantes afroamericanos no van a votar porque tienen el ejemplo de generaciones anteriores donde ni la llegada de un presidente afroamericano como Obama logró cambiar las condiciones sociales para con las comunidades. “Todos no obtuvieron nada. Entonces, ¿por qué debería participar en el mismo proceso? ", explicó uno de los participantes del estudio a POLITICO.
Aunque esto fue antes de que una pandemia cambie las formas de ver el mundo y que la muerte de un hombre afroamericano retumbe en todo el mundo tanto que desde Europa hasta Argentina se haya comenzado a cuestionar la violencia policial.
El voto de las comunidades afroamericanas es clave para el Partido Demócrata, es por eso que es ahí donde Biden tiene que apuntar sobretodo en estas situaciones de estallido social. Aunque uno de los principales problemas es la representación del partido en una figura como Joe Biden que no representa los valores de los jóvenes y mucho menos el de los afroamericanos, tal vez para atraer a estos votantes hubiese sido mejor una figura como la de Bernie Sanders. Esto se debe a que la desconfianza del electorado no está con el partido sino con el sistema actual que parece no funcionar.
“No quieren que Trump gane, pero la pregunta es: ¿puedes convencerlos de que quieren que Biden gane? Esa diferencia, entre no querer a Trump y querer a Biden, es la diferencia que buscamos para obtener miles de votos en estados como Pensilvania, Michigan y Wisconsin ", resumió a POLÍTICO, Josh Ulibarri, un encuestador demócrata.