"Groenlandia es rica en recursos valiosos como minerales, agua y el hielo más puros, reservas de peces, mariscos, energía renovable, y es una nueva frontera para el turismo de aventura. Estamos abiertos a los negocios, pero no a la venta", había escrito en su momento el ministerio de Relaciones Exteriores de la isla en respuesta a Trump. La realidad es que Groenlandia es todo eso, y es exactamente por esas razones que es uno de los territorios más codiciados por potencias como Rusia, China y Estados Unidos.
Es así que el objetivo de Trump no solamente es desviar la atención sino despertar en Rusia y China cierta respuesta que siga creando cortinas de humo y lo que parece un escándalo para cubrir la caída del petróleo y el ascenso de la cifra de fallecidos por COVID-19. Es así que mientras la Casa Blanca sigue con su juego de distracciones, desde el Partido Republicano comienzan las preocupaciones y las presiones hacia el presidente Trump teniendo en cuenta que su concentración tendría que estar puesta en resolver la crisis, no disuadir la atención.
"Históricamente, es importante que el presidente sea competitivo en los estados de campo de batalla no solo para su propia raza, sino que permita un entorno lo suficientemente fuerte como para que los candidatos estatales y sin voto tengan la base que necesitan para realizar campañas exitosas", explica a POLITICO, Nick Everhart, un veterano estratega republicano. Pero Trump parece no estar siguiendo estos consejos.
"Su mejor estrategia es seguir el ejemplo de FDR y ser Dr. Derrota al virus y luego Dr. Crear empleos y prosperidad", asegura el ex presidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich. Aunque eso tampoco está ocurriendo ya que si bien lo dice, las cifras no lo demuestran. Es más, el mismo parece más preocupado por seguir atacando a su contrincante demócrata Joe Biden que comenzar a trabajar para arreglar lo que lo hizo caer tan bajo en las encuestas los últimos días: su inutilidad para enfrentar la crisis porque ya quedó claro que no hay otra salida. Ni los conflictos con Irán y China le funcionaron.