Otra vez, el tema principal del encuentro en las afueras de Berlín fue la recuperación económica de la región después de la pandemia y teniendo en cuenta que actualmente todos los países se encuentran en una recesión. Ambos buscan una colaboración en una política fiscal conjunta entre todos los países de la región. Si bien la votación final que Merkel describe como "urgente", no será hasta el próximo 17/07 en Bruselas junto a los 27 miembros. El plan de inyección económica establece el estímulo de US$ 845 mil millones de deuda conjunta.
Pero ahora volviendo a la importancia de los encuentros cara a cara, el primero en romper el hielo fue el presidente Donald Trump quien sigue negando el peligro del COVID-19 y se reunió la semana pasada con el presidente polaco, Andrzej Duda, quien viajó hasta Washington para pedir el apoyo del republicano en las elecciones que llegan en Europa del Este. Después de esto el norteamericano también había intentado forzar una reunión del G7 en Camp David, aunque la gran mayoría de sus homólogos europeos se negaron. Siendo Merkel la primera.
La posición de la alemana fue una de las más firmes en cuanto a los encuentros interpersonales ya que también canceló una reunión con el presidente chino, Xi Jinping semanas atrás. Sin embargo decidió recibir a Macron teniendo en cuenta que gran parte de Europa estuvo cerrada y las temáticas que discutieron eran de extrema urgencia para la región de cara a la próxima reunión en Bruselas.