Si bien a comienzos del mes de abril se habían tomado represalias enviando misíles Patriot en Irak, el mayor punto de tensión no llego hasta esta semana cuando la Marina de los Estados Unidos acusó al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán de haber rodeado y acosado a las embarcaciones norteamericanas que se encontraban en el Golfo Pérsico. Claro que en consecuencia las autoridades iraníes se defendieron cuestionando la presencia de los buques en ese territorio.
“Lo que causa inseguridad en la región del golfo Pérsico es la presencia ilegal y agresiva de los americanos que han venido desde el otro extremo del mundo hasta nuestras fronteras y hacen semejantes afirmaciones sin fundamento”, dijo el ministro de Defensa iraní, Amir Hatami a la agencia de noticias oficial del gobierno de Irán: IRNA. A esto por supuesto reaccionaron políticos y ex funcionarios norteamericanos como el ex Asesor de Seguridad Nacional y ahora uno de los grandes enemigos de Trump: John Bolton. Recordemos que el mismo estaba totalmente a favor de poner a prueba una estrategia ofensiva contra el régimen.
"El comportamiento repetido peligroso y provocativo de la armada iraní contra los buques estadounidenses en el Golfo es inaceptable", dijo Bolton en su cuenta oficial de Twitter el pasado ueves 16/04.
Si bien todavía no se conoce una reacción por parte de Estados Unidos, teniendo en cuenta que tiene situaciones más importantes por delante, muchos aseguran que es algo para preocuparse. Además en medio se encuentra la crisis política, económica y sanitaria que actualmente tiene lugar en Irak: en medio de la pandemia y cuarentena, se designó a un nuevo Primer Ministro: Mustafa al Kadhimi. A esto también se le suma la crisis del petróleo que también tiene lugar en estos momentos en la región, de allí el impacto económico en Irán e Irak. Claro que para Trump esto es un peligro teniendo en cuenta que debilita el territorio frente a una influencia iraní.
Es aquí que viene otra de las grandes preguntas: ¿qué debería hacer Estados Unidos con las provocaciones desde Irán en medio de una pandemia? Al parecer la presión máxima no está funcionando y de hecho está provocando despertar las defensas iraníes. Si bien el COVID-19 y sus consecuencias tienen a Irán atado de pies y manos, al parecer no lo suficiente porque en las aguas de Medio Oriente siguen ocurriendo situaciones peligrosas. La estrategia todavía no está muy clara, sobretodo teniendo en cuenta que la que utilizaron hasta el momento demostró no ser suficiente.