Las autoridades creen que el sospechoso compró 2 contenedores de gasolina de 20 litros en una ferretería y preparó el ataque en un parque cercano al estudio, lugar al que viajó en tren, destacó Nippon TV.
"Parecía estar descontento, enojado, gritando algo acerca de cómo lo habían plagiado", aseguró a reporteros una mujer que vio al agresor.
Además de las 33 personas que perdieron la vida en el ataque, 35 resultaron heridas y 10 están en condición crítica, aseguraron las autoridades.
La mayoría de las víctimas murieron por la inhalación de monóxido de carbono. Hasta el momento no se ha revelado la identidad de ninguna de ellas.
Había 74 personas dentro del edificio al momento del incendio, destacó la agencia de noticias Kyodo.
El edificio no tenía aspersores ni bocas de incendio en el interior, según dijo un funcionario del departamento de Bomberos de Kyoto.
Varios de los muertos fueron hallados en una escalera que conduce al techo desde el 3º piso. Las víctimas pudieron haber corrido escaleras arriba para escapar del incendio pero no pudieron abrir la puerta.
Aoba, según la agencia AnsaLatina, es un residente de Saitama, al norte de Tokio, y tiene antecedentes penales y problemas mentales.
En 2012, había sido sentenciado a 3 años y medio de cárcel por robar una tienda en la prefectura de Chiba, según la cadena pública japonesa NHK.
Tras su liberación, Aoba pasó algún tiempo en instalaciones para exconvictos, y también recibió tratamiento para la enfermedad mental por parte de los cuidadores que visitaron su casa, de acuerdo a la cadena.