Esto se tradujo en una nueva tensión en las relaciones entre la Unión Europea y Vladimir Putin, tal como la que ya existe en cuanto a Ucrania."El futuro de Bielorrusia debe ser decidido por su pueblo, no en Bruselas, no en Moscú", habría dicho el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. Aunque Putin no lo entendió de la misma forma teniendo en cuenta que al fin y al cabo podría tratarse de una cuestión de dominación geopolítica sobre los territorios que solían ser de la Unión Soviética.
El mismo lo volvió a dejar en claro cuando mencionó que Bielorrusia es considerado por el Kremlin como "esfera de influencia rusa". Aunque aquí la diferencia con la crisis de Ucrania en 2014 es que los manifestantes que Putin llamó "extremistas" no buscan ayuda en el extranjero. Ni en Occidente ni en Moscú. pero como mencionamos anteriormente esto llega como una puja más entre ambas partes por la dominación geopolítica. Aunque Putin parece dispuesto a intervenir para mantener el orden.
Al mismo tiempo, el punto que se está ignorando es que las protestas en Bielorrusia no fueron contra el sistema como pueden ser consideradas las de Hong Kong, sino específicamente contra Lukashenko, lo que podría resolverse con elecciones libres. Aunque claro, siendo el presidente uno de los líderes más cercanos a Putin, las líneas están desdibujadas. Y eso que hasta durante los últimos tiempos existieron tensiones entre ambos países ya que Bielorrusia intentó forzar sus relaciones con Europa pasando por alto la influencia de Moscú.